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Millones de ciudadanos de EEUU sufrirán hoy el cierre de su Administración federal

Los republicanos convocan una votación de urgencia a mediodía del lunes para lograr la prórroga de fondos

El líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell. ALEX WONG AFP

Estados Unidos amanecerá este lunes con gran parte de su Administración federal cerrada. Las negociaciones entre republicanos y demócratas para reabrirla concluyeron el domingo sin acuerdo y la votación planteada para la madrugada de lunes tuvo que ser pospuesta a mediodía. Con este retraso, el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mith McConnell, se daba unas horas para lograr un compromiso con los demócratas que permitiese la prórroga de fondos destinados al funcionamiento del Gobierno.

Aunque la esperanza de un pacto se mantiene, los efectos del shutdown que se inició en la madrugada del sábado romperán la cápsula del fin de semana y serán percibidos hoy en carne propia por millones de ciudadanos. Unos 850.000 empleados quedarán licenciados y sin paga. Parques nacionales, museos, infinidad de dependencias burocráticas y servicios consulares considerados “no esenciales” cerrarán sus puertas. Y aunque los funcionarios de fronteras, seguridad, defensa y sanidad se mantendrán en su mayoría activos, la imagen de que la fractura ha superado los límites admisibles se habrá materializado tras sólo un año de Gobierno de Donald Trump.

Nadie sabe cuánto puede alargarse esta parálisis. La anterior, en 2013, se mantuvo 16 días. Y en 1995, con Bill Clinton de presidente, llegó a prolongarse 21 días. La duración la marcará la capacidad negociadora de ambas partes. Las diferencias son profundas. Los sectores moderados de ambas formaciones están intentando tender puentes y posiblemente venga de ellos la solución. El Partido Republicano, buscando forzar la salida, ha propuesto votar hoy una extensión de fondos de solo tres semanas mientras se discute la reforma migratoria. Pero el Partido Demócrata, harto de prórrogas temporales, sigue exigiendo que se devuelva la cobertura legal a los 700.000 dreamers (inmigrantes llegados a EEUU siendo menores) a los que Trump puso al borde de la deportación.

En este escenario, las conversaciones no dejan de verse sacudidas por el presidente. Iracundo porque su primer año de mandato se haya estrenado con esta humillación, sus intervenciones son constantes. Su última incursión fue la propuesta de activar la denominada opción nuclear, una reforma legislativa exprés que permitiría evitar mayorías cualificadas en el Senado.

El planteamiento es antiguo, pero ha cobrado nueva vida con el fracaso republicano del viernes. La votación para evitar el cierre de la Administración avanzó sin problemas en la Cámara de Representantes, pero se estrelló en el Senado. Ahí los republicanos disponen de una diferencia la mínima (51 frente a 49 escaños) y para sacar adelante la extensión de fondos necesitaban 60 votos. No los obtuvieron y los demócratas lograron paralizar el gobierno.

La propuesta planteada por Trump, aparte del ruido que generó, tuvo un recorrido corto y fue rechazada por el mismo Partido Republicano. Un portavoz recordó que no entra en su estrategia y que ya ha sido descartada en anteriores ocasiones. El motivo es que la opción nuclear, aunque acarrearía ahora mismo una drástica pérdida de poder de los demócratas, a largo plazo, cuando los republicanos volviesen a la oposición, lastraría su margen de maniobra parlamentaria.

Uno de los puntos ciegos de la negociación radica en que la Casa Blanca ha establecido como condición indispensable para cualquier avance sobre los dreamers que se restablezca primero la financiación federal. La maniobra intenta que la responsabilidad del cierre recaiga sobre la oposición. Es un golpe al que son sensibles los demócratas. El 6 de noviembre se celebran elecciones intermedias (renovación de toda la Cámara de Representantes, un tercio del Senado y 39 gubernaturas) y un mal paso puede perjudicarles, incluso más que a los republicanos, en la medida en que 10 reelecciones demócratas a la Cámara Alta tienen lugar en estados donde Trump ganó a Hillary Clinton en 2016.

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