© Fotomontaje SEMANA Un fin de semana en el club de golf, la razón de la tardía respuesta de Trump a crisis en Puerto Rico

Un nuevo dolor de cabeza apareció para Donald Trump esta semana. Después de soportar los cuestionamientos de la prensa por sus peleas con el líder de Corea del Norte y los futbolistas de la NFL, ahora ha tenido que lidiar con las críticas de quienes lo acusan de haber dejado a Puerto Rico a su suerte después de que un huracán arrasara con la isla.

En los últimos días, el presidente estadounidense ha sido acusado por parte de sus contradictores, senadores e incluso cantantes, de no asistir a Puerto Rico con la misma urgencia que lo hizo con Florida y Texas, dos estados fuertemente golpeados por huracanes en las últimas semanas.

Y aunque en principio parecía que Trump estaba lidiando la crisis de manera correcta, de acuerdo con el diario Washington Post, la tardanza en la reacción tuvo que ver con un viaje del presidente a su club privado de golf días después de la catástrofe.

Un día después de que el huracán pasara por Puerto Rico, Trump viajó hacia Nueva Jersey para pasar un largo fin de semana en su club privado de golf, a parte de un pequeño evento en el estado de Alabama. Ni Trump ni ninguno de sus altos funcionarios en la Casa Blanca dijeron una palabra sobre la devastación puertorriqueña.

Trump realizó una reunión en su club de golf el viernes con media docena de funcionarios de su gabinete, incluyendo a la secretaria de Seguridad Interior, Elaine Duke, quien es la encargada de la respuesta ante los desastres.

Pero en esta reunión no hablaron de Puerto Rico, sino del nuevo veto migratorio propuesto por el presidente. Duke y Trump hablaron brevemente de Puerto Rico, pero no hablaron seriamente hasta el martes, le dijo una oficial de la administración al diario The Washington Post.

De acuerdo con el diario estadounidense, durante ese fin de semana que el presidente Trump estuvo en su campo de golf el tema de Puerto Rico no fue una de sus prioridades. De hecho, Trump pasó gran parte de su tiempo durante esos cuatro días debatiendo sobre sus peleas públicas con el líder norcoreano Kim Jong Un, los republicanos opositores de derogar el Obamacare y con la NFL por las protestas durante el himno nacional.

Mientras tanto en Puerto Rico, el alcance de la devastación se hacía cada vez más evidente.

La isla se quedó prácticamente sin electricidad y de acuerdo con las autoridades el arreglo podría darse en semanas. Además, cerca de los más de 3 millones de habitantes de la isla no tenían acceso a agua potable, el gas escaseaba, los puertos y aeropuertos estaban en mal estado y las comunicaciones eran nulas por la casi total destrucción de la infraestructura de telecomunicaciones.

A pesar de que los funcionarios locales habían dicho el día de la tormenta que  la isla había sido “destruida”, la urgencia no se sintió en la Casa Blanca hasta el lunes, cuando las imágenes de la devastación total y la desesperación —y las críticas de la lenta respuesta de la administración— hicieron eco en los medios de comunicación.

“El gobierno de Trump fue lento para reaccionar”, dijo el representante Darren Soto (D), el primer legislador de la Florida de origen puertorriqueño elegido para el Congreso. “. . . Hemos invadido países más rápido de lo que hemos estado ayudando a los ciudadanos estadounidenses en Puerto Rico y las Islas Vírgenes “, agregó.

La situación de Puerto Rico fue ampliamente aprovechada por la bancada demócrata, que criticó al presidente por desvíar la atención hacia temas “menos urgentes” como su nueva pelea con los jugadores de la NFL. “Trump ha invertido tiempo dividiendo a la nación en lugar de asistir a tres, cuatro millones de estadounidenses sin electricidad en Puerto Rico”, dijo el representante demócrata de Virginia, Don Beye.

Cuando empezaron a conocerse los detalles de la devastación, Trump emitió una declaración de desastre y una orden federal de asistencia pero no se refirió personalmente a la urgente situación de Puerto Rico hasta el lunes 25 de septiembre, cinco días después de que María llegará a suelo puertorriqueño.

Visitar la isla, la solución de Trump

Personalidades de raíces puertorriqueñas como Jennifer López, Marc Anthony y Luis Fonsi, algunos legisladores estadounidenses y hasta la excandidata presidencial demócrata, Hillary Clinton, han criticado la poca atención que el presidente Donald Trump le ha prestado al desastre.

Para contrarrestar las críticas, el presidente estadounidense se comunicó con el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, y le prometió “la asistencia continua” del gobierno federal. Asimismo, informó que la próxima semana visitaría la isla.

“Iré a Puerto Rico el martes” próximo, dijo Trump a periodistas en la Casa Blanca, señalando que fijó la fecha del 3 de octubre para no interferir con los esfuerzos de recuperación.