EE UU activa una enorme operación militar para sacar a Puerto Rico del caos

El Pentágono instala un centro de comando en la isla y se espera la llegada de miles de soldados de la Guardia Nacional

Ocho días después del paso del huracán María por Puerto Rico (3,4 millones de habitantes), en una profunda crisis de acceso a recursos como agua, alimentos, electricidad, combustible, atención sanitaria y vivienda, el Gobierno de la isla y EE UU —del que el país caribeño es Estado Libre Asociado— han decidido activar un despliegue militar para “mitigar” una situación que el gobernador local, Ricardo Rosselló, ha descrito como una incipiente “crisis humanitaria”. Hasta el momento se han registrado 16 víctimas mortales directas del ciclón. Los daños materiales son incalculables.

Alrededor de 1.500 soldados de la Guardia Nacional de Puerto Rico están trabajando ya sobre el terreno, pero más de 5.000 –muchos de ellos incomunicados– no se han reportado aún. Rosselló ha avanzado que estos días llegarán “miles” de soldados más de la Guardia Nacional de otros estados de Estados Unidos. El Pentágono ha anunciado que establecerá un centro operativo en la isla y varios militares de alto rango han sido enviados ya a Puerto Rico por el Departamento de Defensa. Las autoridades han afirmado que será el mayor operativo militar en territorio puertorriqueño.

Los esfuerzos militares estarán al servicio de la dirección del Gobierno de la isla y de la Agencia Federal de Gestión de Emergencia (FEMA por sus siglas en inglés), según subrayó esta mañana en una rueda de prensa en San Juan el almirante de la Marina Jeffrey Hughes. Al mando del operativo militar en Puerto Rico estará el general de brigada Richard Kim, un militar con experiencia en zonas de combate. Ayer, miércoles, estuvo en la base militar de Salinas supervisando el terreno el general de cuatro estrellas —máximo grado— Joseph L. Lengyel, jefe de la Guardia Nacional de EE UU.

El objetivo del operativo militar es desbloquear el colapso logístico. El 100% de la red eléctrica está arrasada, menos de la mitad de los hospitales están abiertos, la falta de conductores de camión está dificultando el reparto de diésel y gasolina y los suministros básicos no están llegando con suficiente rapidez a cientos de miles de boricuas que han quedado desamparados tras el paso de María, el mayor huracán que azota la isla desde 1929. Según Rosselló, María ha causado un desastre solo comparable al provocado por Katrina en 2005 en Luisiana. Puerto Rico ha sido literalmente arrasado por el ciclón y sus lluvias torrenciales. El Gobierno insular ha reconocido que todo el territorio deberá ser reconstruido. Este jueves había ya 160 refugios abiertos y habían sido rescatadas cerca de 6.000 personas.

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha declarado todo el territorio de Puerto Rico “zona de desastre” y visitará la isla el próximo martes. A petición del gobernador Rosselló, Trump ha ordenado esta mañana eximir a la isla de las leyes de cabotaje que obligan a Puerto Rico a usar exclusivamente la marina mercante americana para sus operaciones marítimas. Al flexibilizar esa regla, el jefe de la Casa Blanca permite, con carácter excepcional, la entrada de buques sin bandera de EE UU a Puerto Rico para diversificar la necesaria llegada de ayuda humanitaria internacional.

 

 

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