Dicen que las cosas están mejorando, pero todo parece seguir igual, poco progreso y mas frustración

Hoy me puse en fila para echarle gasolina al carro. Nos movíamos poco a poco y al cabo de la primera hora habíamos avanzado media cuadra. Entonces pasó un camioncito vendiendo agua fría y la señora que estaba al frente de mi se ofreció a comprarme dos. ¡Me supieron a gloria! Bueno y siguió la espera. Como a las dos horas hubo una avance de casi una cuadra larga que me pareció extraño ya que casi no nos habíamos movido en esa segunda hora. Llego una muchacha y dijo que ya no había gasolina, se montó en un carro y se fue. Yo no estaba segura de lo que había dicho pero me sospeche que era que no había gasolina. Así que le dije a la señora que me había comprado el agua que iba a ir a la gasolinera a confirmar si era cierto.

Bueno, de hecho no había ni iba a haber gasolina hasta el próximo día pero vi gente que seguía haciendo fila. No quiero pensar que iban a dormir en sus carros para estar ahí cuando llegara el camión con gasolina. Eso seria un algo que no me imaginaria ni en películas. Regrese de la gasolinera a decirle a la señora de lo que me había enterado. Ella se quedo haciendo fila. En verdad, no se que hizo después porque yo regrese a mi casa y volveré mañana a ver si logro algo.

Esta situación me recuerda un cuento que leí hace muchos anos de un gran tapón en España. Duro tanto y tanto tiempo aquel tapón que la gente se salió de sus carros, se saludaron, charlaron, compartieron algo de comida que cada cual tenia y que al final del tapón, les dio tristeza al despedirse porque habían vivido un momento de sus vidas en fraternidad y amistad y sabían que no se iban a ver nunca mas.

No se cuantos días, semanas, meses nos quedan por delante con estas filas para todo bajo el sol candente de nuestra isla tropical.

Pero mirando el cuadro mayor, hay mucha gente que lo han perdido todo. Los vientos terribles de María le llevaron sus casas y todas sus pertenencias. Cuando digo que lo han perdido todo, quiero decir ¡TODO! Y lo mas triste de todo es que muchas de estas personas no tenían mucho para empezar, una casa humilde de madera en muchos casos y lo básico para vivir. No tienen mucho dinero ni forma de obtenerlo para rehacer sus vidas.

Mas, sin embargo, he visto edificios de apartamentos de lujo iluminados de arriba abajo. Esta gente, con su dinero y posición social, han logrado que le suplan combustible para sus enormes plantas y así tener el aire acondicionado y otros enseres eléctricos funcionando todo el tiempo.

Vivimos en dos Puerto Ricos, el pobre y el rico. ¡Las cosas que provee Don Dinero a los ricos que no mira para el lado para no ver por lo que están pasando los que no tienen o les falta dinero para tener un techo que los cobija o un abaniquito recargable para que los refresque del calor.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.