Después de María ¿qué nos espera?

No ha pasado una semana desde que María nos atacó sin piedad. Al mirar el paisaje alrededor de la casa, veo árboles decapitados y todo lo verde desaparecido, tal parece que se habían quemado, porque se ven muertos los que quedaron de pie y los que quedaron tumbados, poco a poco se van muriendo. También me preocupa que estos arboles secos cojan fuego y se nos complique más la situación. Es penoso ver a Puerto Rico como una zona de desastre y victima de un huracán tan feroz.

Basado en todo lo que he leído en los periódicos y he escuchado en la radio, el huracán María nos ha dejado un panorama difícil de comprender y asimilar. Yo sólo puedo hablar del área metropolitana donde hay desolación y destrucción a todo nuestro alrededor. Entiendo que en el resto de la Isla, toda esta desolación y destrucción es multiplicada muchas veces. Las noticias no son muy alentadoras tampoco, ya que la Isla se quedó sin luz y muchos están sin agua y se necesitan meses para restaurar estos servicios.

Siento una gran tristeza por la gente que lo ha perdido todo, el desespero y ansiedad que se ve en sus ojos y la incertidumbre del futuro. ¿Qué nos espera? ¿Cuánto tiempo tendremos que esperar para sentir un poquito de normalidad? ¿ Como vamos a soportar tanto tiempo esta situación en la nunca nos hemos encontrado?

Estamos acostumbrados a sentir un abanico o un aire acondicionado para refrescarnos, tomarnos un vaso de agua o refresco frio con mucho hielo, abrir la nevera y hacer un sándwich de jamón y queso con lechuga y tomate… todo eso se siente tan lejos en estos momentos, pero siempre tenemos que mantenernos con esperanza que poco a poco la situación va a mejorar. Menos mal, que existen los generadores, que con su ruido no nos dejan dormir, para aliviar la vida de algunos.

La seguridad y las horas sin luz solar son preocupantes. No me explico como hay gente con tan poca vergüenza y respeto a la propiedad y vida ajena que se están aprovechando de la falta de electricidad para hacer sus fechorías. Tenemos que cuidarnos mucho y estar alerta a extraños merodeando por nuestras casas y vecindarios. Estos serán nuestros días y meses difíciles, le pido a Dios que nos de fortaleza, entereza y flexibilidad para lidiar día a día.

De manera positiva, tengo que decir que el gobernador ha resultado ser un líder en esta situación tan difícil. Ha mantenido la calma y ha proyectado un sentido de dirección alentadora al pueblo. Este huracán ha disuelto muchas líneas políticas y todos estamos trabajando para reconstruir a Puerto Rico y de una vez, mejorar todo lo que estaba en pobres condiciones o necesitaba atención.

 

 

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