Un grupo de mujeres hace huelga de sexo por falta de electricidad en Santa Marta, Colombia

Mujeres que hicieron la protesta en Santa Marta. (FM Radio)

Jenny Rozo Herrera – Bogotá, Colombia

Las parejas de unas 140 mujeres tuvieron que aceptar que “de aquello, nada” hasta que no pagaran una deuda con la proveedora de suministro eléctrico de la ciudad después de quedarse sin luz varios días por un daño en un transformador.

Ocurrió en el barrio Tayrona Alto, en la ciudad colombiana de Santa Marta. Desde el pasado 8 de agosto el sector no tenía luz, que se fue de un momento a otro. La empresa de energía revisó pero les dijo que para arreglar y reinstalar el servicio debían cancelar una deuda de 6 millones de pesos (2.005 dólares).

Estaban tan desesperadas que decidieron hacer estratégicamente una huelga sexual de ‘piernas cruzadas’ para no tener relaciones sexuales.

“Las mujeres nos reunimos y decidimos que íbamos a cruzar las piernas para no tener ningún tipo de relaciones con nuestros esposos hasta que restablezcan el servicio eléctrico, porque esto ha dañado nuestras familias, usted se imagina dormir sin luz, con calor, matando mosquitos y nuestros esposos acariciándonos, pero así no dan ganas de hacer nada“, relató Clara Hernández, líder comunal del barrio Altos de Tayrona.

Son cien familias afectadas, que viven en un estrato precario de uno y que dependen del servicio de energía social. “Cuando mi marido me tira el brazo en la noche, imagínese sin luz, con ese calor, no da gana de hacer nada; entonces se lo devuelvo y no le permito que me toque”, comentó una de las mujeres a Caracol Radio.

“No vamos a tener nada de nada hasta que no tengamos luz. Nos toca tomar medidas extremas porque no nos están poniendo atención por ningún motivo, a ver si Electricaribe nos coloca la luz”, dijo Lesbid Noriega, otra de las huelguistas, en una emisora local.

Afortunadamente para las parejas que serían las primeras damnificadas, la empresa volvió a instalar un nuevo transformador.

“Es importante señalar que Alto Tayrona es una comunidad eléctricamente subnormal y cuando se presentan este tipo de daños deben surtirse una serie de trámites adicionales para cualquier tipo de reparación, teniendo en cuenta que la red eléctrica no es de nuestra propiedad”, dijo la empresa en un comunicado.

De acuerdo con Electricaribe, Tayrona Alto, conformado por 259 familias, adeudan más de 724 millones de pesos (241,965 dólares) por concepto de energía. Para restablecer el servicio llegaron a un acuerdo de pago. La comunidad abonó cinco millones de pesos.

Por su parte, una de los hombres afectados quiso dar su opinión al respecto. “Me la paso toda la noche matando mosquitos y echándome fresco con un cartón. Yo quiero abrazar a mi esposa para hacer el amor con ella, pero me dice que no porque el calor no la deja; y es verdad, esa falta de luz todo lo daña”, explicó Jorge Moreno a Caracol radio.

Esta es una realidad que también la padecen los residentes de zonas aledañas y que también sufren de los mismos inconvenientes, se quejan además por un aumento en el cobro del servicio registrado en las facturas mensualmente. A pesar de ser energía subsidiada, hay familias que tienen que pagar 800.000 pesos (267.346 dólares) mensualmente. Como no alcanzan a pagar, por eso la deuda cada vez va incrementándose.

Otros problemas son las pérdidas económicas para los comerciantes, cuyos productos se les dañan y no tienen cómo reemplazarlos. Por ejemplo, pueden perder más de 2 millones de pesos (668.3837 dólares) en cinco días.

No es la primera vez que las quejas por el servicio de luz llegan hasta las sábanas. En febrero pasado, esta vez al norte de Santa Marta, los habitantes de una localidad también estaban enojados porque llevaban 11 días sin el servicio de energía y expresaron que los estaba afectando al hacer el amor.

“Es que no es mentira, no podemos hacer el amor porque la sofocación no nos deja… Es que nadie lo hace sudando y con el mosquito zumbando al oído”, dijo en su momento, Rigoberto Benjambre, al diario local El Heraldo.

“Del amor venimos todos y por amor hacemos todo”. “Hoy reclamamos públicamente de esta manera aunque quizás haya quienes no lo compartan”, agregó.

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