Trump califica de “estupidez” la retirada de símbolos confederados

El presidente de EE UU defiende la permanencia de símbolos vinculados a la defensa de la esclavitud en la Guerra Civil

El presidente Trump el lunes en Nueva York. En vídeo, las críticas a Trump por su reacción ante las manifestaciones racistas. AFP / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a azuzar este jueves la controversia sobre su posición ante el supremacismo blanco y la reivindicación desde la extrema derecha de los símbolos del bando confederado, defensor de la esclavitud durante la Guerra Civil americana (1861-1865), calificando de “estupidez” la retirada de estos elementos en algunas ciudades.

En una serie de tres mensajes en la red social Twitter, el mandatario ha criticado la remoción de espacios públicos de estatuas de figuras de la Confederación y otros símbolos relacionados, que ha tenido lugar en distintos puntos de EE UU a consecuencia de la jornada de violencia del sábado pasado en Charlottesville (Virginia) desatada por una marcha ultraderechista. “Es triste ver la historia y la cultura de nuestro gran país desgarrarse con la retirada de nuestras hermosas estatuas y monumentos”, escribió en su primer mensaje, al que siguió un segundo en el que afirmó que “no se puede cambiar la historia, sino aprender de ella”, preguntándose si también se acabarán eliminando estatuas de los presidentes George Washington y Thomas Jefferson. “¡Qué estupidez!”, exclamó.

En el tercer mensaje de la cadena, Trump lamenta: “Echaremos mucho de menos la belleza que se le está quitando a nuestras ciudades, pueblos y parques y nunca podemos reemplazarla por nada parecido”.

Alcaldías de distintas ciudades han decidido acabar con símbolos confederados. En la madrugada del miércoles en Baltimore, una ciudad con un 63% de población afroamericana, empleados municipales retiraron estatutas de los generales confederados Robert E. Lee y Thomas ‘Stonewall’ Jackson. La alcaldesa Catherine Pugh argumentó: “Si la gente a lo largo de todo el país se está manifestando para que se derriben estas estatuas, hagámoslo y sigamos adelante”. En Los Ángeles se ha retirado de un cementerio un monumento a los veteranos confederados levantado en 1925. En Nueva York han quitado una placa en honor a Robert E. Lee de una iglesia de Brooklyn. El lunes, en Durham, Carolina del Norte, activistas antirracistas derribaron una estatua que recordaba a un soldado confederado.

La marcha de ultraderecha del sábado en Charlottesville reivindicaba la permanencia de una estatua de Lee, comandante del Ejército confederado. El ayuntamiento de la ciudad ha aprobado su retirada y ya le ha cambiado de nombre al parque donde está, de Parque Lee a Parque de la Emancipación. La figura ecuestre de Lee aún sigue allí porque un juez ha paralizado su retirada. La manifestación de extrema derecha fue prohibida antes de que comenzase pero eso no evitó un violentísimo enfrentamiento entre los radicales y grupos antirracistas con 19 heridos y una contramanifestante muerta tras ser embestida por un ultraderechista que se lanzó con su coche contra ellos. Durante la jornada de caos, dos policías fallecieron en Charlottesville al estrellarse en un helicóptero.

El mismo sábado Trump habló sobre lo sucedido evitando condenar al bando racista, repartiendo las culpas entre ambos bandos, ultraderechistas y antirracistas. El lunes, presionado por la ola nacional de críticas por no condenar a los racistas, Trump declaró que el racismo era “el mal”, pero el martes, en una nueva vuelta de tuerca, condenó otra vez a “ambos bandos” y dijo que tanto en el lado ultraderechista (formado entre otros por miembros del Ku Klux Klan y el Partido Nazi) como en el de los contramanifestantes había “buenas personas”.

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