¿Por qué unas estatuas tienen a la gente agarrada en Estados Unidos?

AFPAsí se ve la estatua de Robert E. Lee, después de ser removida en Baltimore.

La polémica sobre el racismo en Estados Unidos tiene en jaque al asesor de cabecera del presidente y al presidente mismo. Todo empezó con unas estatuas viejas. ¿Por qué se volvieron tan importantes?

En un mundo en donde la gente hace manifiestos políticos a través de su foto de perfil de Facebook, y en donde cada vez menos sobreviven periódicos, revistas y emisoras tradicionales, una figura de muy vieja data, de otra época, levantó las pasiones de cientos de personas que se autodenominaron “nacionalistas blancos”. Muchos de ellos eran jóvenes. De hecho, el perpetuador del ataque contra la manifestación antirracista que acabó con la vida de una mujer y dejó 19 heridos tenía 20 años. Y se molestó porque querían retirar una estatua que, dado su comportamiento, a él le gustaba mucho.

Se trataba de la estatua de Robert E. Lee, el general de más alto rango de los Estados Confederados de América. Las autoridades de Charlottesville querían retirarla de un parque en el centro de la ciudad, porque durante la Guerra Civil, el conflicto más sangriento de la historia del país, había apoyado fuerzas pro esclavistas. Lee era un símbolo de racismo y los símbolos, no importa si vivimos en la era digital, tienen mucha fuerza.

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La Guerra Civil en Estados Unidos por poco parte la nación en dos. Los estados del Sur, 11 de ellos, decidieron separarse de la Unión entre 1860 y 1861 para defender que la esclavitud siguiera existiendo, así como lo que ellos llamaban la “libertad política de los blancos”. Más de 600 mil personas murieron en los enfrentamientos entre los militares confederados, los del sur, y la milicia estadounidense. Al final, Lee se rindió en 1865, después de ser derrotado militarmente en Gettysburg.

Pero en los estados del sur no todos quedaron contentos con la derrota. Muchos la desconocieron. Por esa razón, las estatuas empezaron a construirse como una manera de honrar a los hombres confederados que murieron en los enfrentamientos. La de Lee es solo una entre las 709 estatuas confederadas que existen en el país.

Además, la abolición de la esclavitud de manera formal no acabó con los malos tratos contra la población afrodescendiente en esos estados. Grupos supremacistas blancos, tal cual como se hacían llamar los que protestaron en Charlottesville, perpetraban linchamientos, excluían y segregaban por el color de piel. Así, el escultor neoyorquino Henry Merwin Shrady empezó a construir la estatua de Lee y la terminó el italiano Leo Lentelli.

Las banderas confederadas son otro símbolo de aquellos tiempos. Se identifica fácilmente por su fondo rojo con una equis azul, acompañada de 13 estrellas, que representan a los 11 estados confederados y a Missouri y Kentucky. Estos últimos no se separaron oficialmente de la Unión. Los supremacistas blancos, en la marcha de Charlottesville, llevaban esta bandera. Bueno, también llevaban esvásticas y las lucían con orgullo.

Las autoridades Charlottesville decidieron tumbar el monumento, motivados por una ola de descontento que se generó desde el 2015, después de la masacre en una iglesia de feligreses negros en Charleston (Carolina del Sur). A partir de ahí, empezaron a cobrar fuerza las voces que cuestionaban la presencia de estos símbolos del pasado.

Pero un grupo de nacionalistas blancos se molestó con esa determinación y su molestia terminó en tragedia.

Sin embargo, después de lo sucedido en Charlottesville, otros estados, como Carolina del Norte, han decidido retirar sus monumentos de esta época. Baltimore hizo lo mismo. Pero la polémica sigue viva. Muchos creen que estas estatuas son una representación del heroísmo y sirven para remembrar un momento determinante en la historia del país. Piensan que acabar con ellas, es acabar con la historia.

A pesar del rechazo masivo de cientos de políticos nacionales y locales, así como de la prensa y ciudadanos, la Casa Blanca se ha mostrado bastante vaga a la hora de condenar lo sucedido en Charlottesville.

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