México resta importancia a las amenazas de Trump sobre el TLC

El peso minimiza su depreciación frente al dólar y los analistas consideran que el mercado de divisas ha dejado de creer al presidente de EE UU

El canciller mexicano, Luis Videgaray, la semana pasada. M. G. EFE

Nada nuevo en el horizonte. El Gobierno mexicano ha restado este miércoles importancia a las palabras de Donald Trump en las que descartaba llegar a un acuerdo con México y Canadá para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC) y decía que Estados Unidos “probablemente acabe dándolo por terminado”. Las autoridades mexicanas, pese a que están en juego el 80% de sus exportaciones, no se impacientan y ven en la enésima salida de tono de Trump una “estrategia de negociación”.

“Más allá de sus declaraciones, EE UU está negociando y lo hace de una manera clara. Él es un tipo muy grande que está negociando”, ha afirmado el canciller mexicano, Luis Videgaray, en una entrevista radiofónica para el Grupo Fórmula. “No es una sorpresa. Debemos reaccionar con seguridad y entender que es parte de un proceso de negociación. México seguirá negociando con claridad, con firmeza y con la cabeza fría. Tenemos que aprender a reaccionar, no a sobrerreaccionar a este tipo de declaraciones”, ha añadido el titular de Exteriores y hombre fuerte del Gobierno de Enrique Peña Nieto. “Si [Trump] quisiera terminar el TLC no creo que desperdiciara ocho meses en un proceso complejo, con muchísima gente involucrada”.

Los mercados financieros también le restaron trascendencia al posicionamiento de Trump. En los primeros compases, cuando el republicano todavía estaba dando el mitin en Phoenix (Arizona) el peso pasó rápidamente a terreno negativo en su cruce frente al dólar. Pero la respuesta posterior de los inversores ha sido tímida: en el momento de mayor caída, este miércoles por la mañana, la moneda mexicana se ha dejado menos de un punto porcentual frente a su par estadounidense. Frente al euro, la depreciación sí fue algo más abultada. Pero, en todo caso, muy leve en comparación con lo sucedido sin ir más lejos, a finales de abril, cuando la Casa Blanca llegó a preparar un borrador para la salida de EE UU del TLC y provocó en horas un cataclismo del peso y del dólar canadiense. La reacción de la Bolsa fue igualmente tibia, con una caída de solo unas décimas en la apertura tras tres sesiones consecutivas de ganancias.

“Al mercado no le importa nada lo que diga Trump”, afirma Juan Carlos Rodado, jefe de análisis del banco francés Natixis para América Latina. “Ha perdido credibilidad. Si los inversores de verdad creyeran que EE UU que va a construir el muro y va a salirse del TLC, el peso no cotizaría en sus niveles actuales sino muy por debajo”, añade. “Pero esto no quita que es una situación preocupante: hay riesgo, pero el mercado no lo está incorporando porque está dopado de liquidez”. El giro pendular de los mercados parece haberse consagrado: en enero, cuando todo pintaba negro para el país latinoamericano, ninguna noticia por buena que fuera alegraba el ánimo de los inversores. Siete meses después, ningún contratiempo parece lo suficientemente importante para importunar al mercado.

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