Corea del Norte lanza un misil intercontinental que alcanza aguas japonesas

Es el segundo ensayo de este tipo de Pyongyang. El proyectil voló 1.000 kilómetros antes de hundirse en el mar, según el Pentágono

Corea del Norte acelera su carrera armamentística. El régimen de Pyongyang logró este viernes lanzar por segunda vez un misil intercontinental que, en esta ocasión, impactó en aguas del Mar de Japón. El cohete salió de Mupyong-ni y tuvo una trayectoria de unos 1.000 kilómetros antes de hundirse en el mar, según informó el Pentágono.

Pyongyang logró por primera vez, el 4 de julio, lanzar con éxito un misil intercontinental que, según los expertos, podría tener capacidad de impactar Alaska, a unos 5.500 kilómetros de distancia.

La segunda prueba agudiza aún más el pulso, vigente desde hace dos décadas, entre Corea del Norte y EE UU. El ensayo tuvo lugar al día siguiente de que el Senado estadounidense aprobara una ley que impone nuevas sanciones a Pyongyang —también a Rusia e Irán— por su programa de misiles.

La norma, que debe ratificar el presidente Donald Trump, endurece las penalizaciones por la venta de determinados minerales y material militar a Corea del Norte, y refuerza las inspecciones a barcos que atraquen en EE UU de países que no respeten las resoluciones de la ONU sobre Pyongyang o que hayan visitado el hermético país asiático.

El ministro de Defensa norcoreano amenazó el miércoles con un ataque nuclear preventivo a EE UU en el caso de que la primera potencia mundial decida optar por la vía militar para acabar con el programa de armamento nuclear del país asiático. Corea del Norte no esconde su ambición de poder alcanzar la Costa Oeste de EE UU con un misil.

El lanzamiento tuvo lugar alrededor de las 11 de la noche del sábado en Corea del Norte. El primer ministro japonés, Shinzo Abe, reunió de urgencia a su gabinete y a la cúpula militar. Lo mismo hizo el Gobierno de Corea del Sur, que, como EE UU y Japón, también detectó el nuevo ensayo.

NORAD, la agencia de seguridad aérea de Estados Unidos y Canadá, determinó que el misil “no supuso una amenaza” a América del Norte. Y el Pentágono mandó un aviso al régimen de Kim Jong-un: “Se mantiene intacto nuestro compromiso con la defensa de nuestros aliados, incluida Corea del Sur y Japón, frente a estas amenazas. Nos mantenemos preparados para defendernos a nosotros mismos y nuestros aliados ante cualquier ataque o provocación”, señaló en un comunicado.

Tras el primer misil, Trump amenazó con adoptar represalias militares contra Pyongyang. Pero, por ahora, la estrategia de su Gobierno sigue centrándose en la búsqueda de una solución diplomática al contencioso. EE UU cree que China debe presionar mucho más a Corea del Norte para que desmantele su programa atómico. Washington ha restringido los viajes de estadounidenses a Corea del Norte y busca el consenso necesario en la ONU para imponerle nuevas sanciones.

El Pentágono impone la cautela, consciente de las consecuencias imprevisibles que desataría una respuesta militar. Sobre todo para Corea del Sur y Japón, los dos aliados estadounidenses en mayor peligro en la región y que podrían ser atacados rápidamente por su vecino del norte.

Horas después del lanzamiento, Naciones Unidas instó a las partes implicadas en el conflicto coreano a llevar a cabo esfuerzos para reducir tensiones y tratar de reiniciar conversaciones para resolverlo de forma pacífica. “Reiteramos una vez más los llamamientos del secretario general (António Guterres) a todas las partes a reducir las tensiones y volver al camino de un diálogo sincero”, afirmó el portavoz de la ONU Farhan Haq.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.