Colombianos monitorearán peregrinación a La Meca

Kaaba in Mecca, Muslim people praying together at holy place

La empresa colombiana Senseta fue escogida como la encargada de evaluar los datos para la operación logística del Hajj, la peregrinación que los fieles musulmanes realizarán a La Meca entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre. El proyecto costará US$2,5 millones

Grandes empresas de consultoría digital, ciencia de datos y tecnología en el mundo -como Accenture, Price Water House coopers e IBM- licitaron el año pasado junto a Senseta, una empresa colombiana, para dirigir toda la logística del Hajj. Esta es la peregrinación que, como quinto pilar del islam, deben realizar los fieles musulmanes a La Meca al menos alguna vez en su vida y que Senseta va a monitorear a través de la ciencia de datos.

Synapsense es el software que desarrolló Senseta para convertir datos de múltiples fuentes en información accionable. La misión de la compañía es registrar la peregrinación, a través de este software y con drones en vuelo, durante toda la semana, las 24 horas del día. Mientras tanto, un grupo de 12 ingenieros ubicados en Bogotá recibirán la información en tiempo real. Éstos deben devolver conclusiones que permitan mejorar la logística para hacer más eficiente la peregrinación y, por supuesto, para reaccionar ante cualquier emergencia posible.

Son más de 3 millones de musulmanes los que asistirán este año. Las dificultades logísticas que implica un número de esta magnitud -y que crece año tras año- han hecho que el gobierno de Arabia Saudita invierta millones en prevenirlas. Pero sólo el uso creativo de nuevas tecnologías y de la ciencia de datos puede controlar este tipo de eventos. Ahí es donde entra Senseta y César Andrés López, su fundador.

¿Qué tipo de eventualidades o anomalías pueden y deben identificar?

El ministerio Hajj tiene un mandato: si hay un accidente o una eventualidad nosotros debemos ser los primeros en transmitir la información a las autoridades. Debemos tener la capacidad de llegar al lugar antes que cualquier otro. Una ambulancia se demora, el flujo de gente es muy amplio y las cámaras, a veces, no están en el punto exacto. Entonces, nuestra expectativa es, Dios no lo quiera, que seamos los primeros en proveer información en tiempo real. Eso por un lado. Por el otro, en posproceso esperamos que el cliente tenga la mejor calidad de mapas e información geoespacial y de circulación de gente que jamás haya visto. Así que esperamos subir la barra de lo que es posible en términos de analítica de situaciones complejas.

¿Cuáles son los retos que se vienen con este proyecto?

Primero, volar los drones sin interrumpir la labor espiritual de la gente y garantizar la transmisión de la información en tiempo real. Este va a ser un reto bien importante porque, aunque la calidad de la comunicación del celular en 4G es buena, hay tres millones de personas en el mismo lado. Segundo, los aspectos culturales son sumamente complejos, porque muchos del equipo no han ido, de hecho, hay un par que ni siquiera tenía pasaporte. Y tercero, no volvernos demasiado conservadores porque nos contrataron por arriesgados. Entonces mal haríamos nosotros con llegar y hacer lo más seguro del caso.

¿Y eso qué sería?

Volar unos droncitos y decir que aquí hay gente. Para ellos, este es un piloto. Y el mayor reto es garantizar ese contrato: no sólo que no lo cancelen, sino que siga de ahí para adelante. Y, por último, a nivel personal, como fundador, además de todos los temas tecnológicos, este es un momento en donde la empresa va a pasar de 30 a 40 equiperos a 300 o 400 personas, más o menos, en muy poco tiempo. El reto es cómo pasar de una empresita de la que mamá y papá decían: “Ay, ese muchacho está trabajando en el computador todo el día”, a algo que es ambicioso y curioso para el mercado.

¿Qué cambios implica este evento para la empresa?

Implica que, en menos de un año, vamos a estar bordeando los cientos de millones de valoración. Implica, de lejos, que esta es la empresa de start up de tecnología colombiana más exitosa en los últimos 10 años. Lo digo con mucha humildad, porque he sido parte del gremio de los pelados que estamos tratando de montar empresita, y de tener un golpe de suerte. Este es un ejemplo colombiano que ojalá sirva de algo para otros que tienen ideas chéveres y que, si uno le mete los siete y diez años que se necesita y un poquito de suerte, se logra. Porque nos ayudó mucho que los competidores que podían ganarnos, los israelíes, no pudieron competir por el tema religioso.

Hay otras empresas reconocidas que hacen lo mismo que ustedes. ¿Qué les ayudó a ganar?

Senseta ya es una empresa bastante grandecita que, aunque se ha pegado una hinchada, viene de una cultura muy de startup. Aunque nosotros fuimos bien financiados, tuvimos esa cultura de arriesgarnos. Y casi que la propuesta que mandamos fue el límite de lo que sabíamos que era posible. No la jugamos tan seguro. La sensación que me da es que Accenture e IBM la jugaron muy segura. La licitación llamaba a propuestas novedosas que no cubrieran lo que ya estaban haciendo y eso dio una oportunidad interesante, porque los ofertantes salieron con ideas loquísimas y finalmente fue nuestra oferta la que salió favorecida. Antes de hacer Hajj habíamos realizado vuelos fotométricos y analíticos de datos en la Amazonia, en las circunstancias reales de Colombia. Habíamos tenido que hacer vuelos en Arauca en zona guerrillera. Hace un año y medio hicimos un vuelo en Mogadiscio, en Somalia. Así que la evaluación de precedentes fue fuerte.

¿A qué le apuntan después del Hajj?

Digamos que si no metemos la pata y todo sale bien, después de haber hecho Hajj, no va a haber olimpiadas, no va a haber mundial que no considere a esta empresa colombiana como una de las opciones.

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