Los Thyssen y el nazismo Un interesante árbol…….genealógico !!!

Desde Israel por Dr. Israel Rabinowicz

Es conocida la estrecha relación política entre Alemania e Israel, el apoyo de la primera hacia el segundo es incondicional así como las relaciones personales entre Angela Merkel y Benjamín Netanyahu.

Un negocio, de los muchos que se concretan entre Alemania e Israel, en donde el primero suministra 3 submarinos, dicen que son los más avanzados en el mundo y que con la exclusiva tecnología de punta que Israel les incorporará lo serán mucho más, por un valor superior a los 1500 millones de euros abrió sorpresivamente una caja de Pandora, varios caminos de investigación sobre corrupción en donde en Primer Ministro Benjamín Netanyahu se ve afectado o salpicado, uno de los gestores del mismo con 150 millones de euros en comisiones es su principal asesor, amigo, primo y abogado personal, como consecuencia a la trascendencia del tema se conoció que el Grupo Thyssen son sus proveedores.

Y ahí se abre el libro de los recuerdos aún demasiado fresco sobre la actuación de Thyssen durante el nazismo, su reconocido apoyo político, militar y económico al régimen, el 6 de agosto de 1934 el poder de los Thyssen se hace patente en una caricatura de la publicación norteamericana Record la cual muestra a un débil Hitler en manos de su ministro de economía y este a su vez en las del Barón Thyssen. Una caricatura que ya decía mucho más que los innumerable libros y artículos que en el futuro al respecto se escribieron.

El nombre de Thyssen es famoso por la impresionante colección de obras de artes sobre cuya origen y propiedad todo es borroso. En España, la famosa Baronesa Thyssen, tapa, portada permanente en las revistas del corazón, con sus numerosos museos y la mayor colección privada europea de pinturas siempre evade hablar del pasado de éstas, manifiesta que ella es extraña a todo porque lo recibió por parte de su fallecido esposo.

Un libro escrito por David R. L. Litchfield recoge la íntima relación existente entre los Thyssen y los nazis. Se asegura que gracias a este movimiento nacionalista, los Thyssen incrementaron su colección de arte, las relaciones entre ambos lados quedan demostradas en una fotografía en la que se ve al padre del barón en compañía de Adolf Hitler. Aunque el barón comentó que no recordaba los posibles vínculos que han podido tener con el nazismo, coincidente con la de muchos países latino americanos en donde también la memoria es muy frágil cuando se habla de relaciones económicas personales y empresariales con gobiernos militares y antidemocráticos, lo cierto es que él tenía ya más de 20 años cuando comenzó la guerra.

El libro “El arte macabro de los Thyssen” recoge un hecho estremecedor de un pueblo alemán, Mittelbau, en donde había más de 60.000 trabajadores forzosos, de los cuales 20.000 murieron, eran empleados de los Thyssen . Nazismo y arte unidos hasta la muerte.

Dos libros que estos días me llegaron los leí en forma paralela, uno sobre la biografía de Trump escrita por T. Swartz, me interesa la parte psicológica del análisis que realiza la persona que como amigo lo acompañó durante más de 30 años, amistad que aún siguen conservando y el otro La matanza de Rechnitz. Historia de mi familia  escrito por Sacha Batthyány sobre los Thyssen, su familia, es éste libro el que dio origen a éste comentario.

Es la noche del 24 al 25 de marzo de 1945. Margit Batthyány-Thyssen, hermana mayor del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y mujer del conde Iván Batthyány, ha organizado una gran fiesta, entre sus selectos invitados hay miembros del partido nazi, como Franz Podezin, suboficial mayor de las SS, miembro de la Gestapo y uno de sus famosos amantes, le acompañan Josef Muralter o Joachim Oldenburg. Todos ellos bailan alrededor del músico húngaro, borrachos, rojos, hinchados. Aplauden y giran sobre sí mismos mientras alaban al Führer, gritos de júbilo que marcaban el compás del frenético acordeón, brindemos!!!, repetían de manera acalorada.

De pronto a Franz Podezin lo llama un camarada del partido, parece urgente y delicado. Doscientos judíos de Hungría acaban de llegar a la estación de ferrocarril de Rechnitz y lo único que se sabe es que parte de ellos están cavando una zanja para frenar el avance del Ejército Rojo. Están a escasos metros del castillo y tienen tifus, según apunta el camarada. “¡Maldita mierda ¡”, exclama Podezin, que con rabia cuelga el teléfono. La decisión está tomada: “Hay que liquidarlos a todos”.

Trece invitados de la fiesta se alistan. Ni se quitan el frac, toman sus fusiles y municiones y encaminan sus pasos rumbo a la entrada del pueblo, unos en coche. otros de a pie. Son las 11 de la noche. “¡Al fuego con vosotros, cerdos!”, grita Josef Muralter entre el éxtasis y la adrenalina en un cóctel de armas y alcohol. Les obliga a desnudarse. Cuando todos se arrodillan junto a la fosa, comienzan los disparos. Cada cuerpo cae sobre otro formando un pequeño montículo. No hay distinción de sexo ni edad. Todo se confunde en la misma masa.

Es medianoche y toca volver al baile. Podezin, que ha disparado a cada uno de los hombres y mujeres que tenía frente a sí, baila más eufórico que nunca. Vuelven los licores. Invita la casa. A brindar por el Fuhrer y el partido. Al día siguiente18 judíos más mueren, son aquellos que durante 24 horas consiguieron salvarse, el tiempo que se les dio para sepultar a sus compatriotas. De sus restos nadie sabe nada. Los 180 cadáveres desaparecieron sepultados por la tierra y la destrucción de pruebas.

“Quería averiguar qué sucedió realmente aquella noche. Quería saber por qué mi familia nunca habló de eso y por qué nunca oí hablar de esta ciudad. Cuando empecé no tenía ni idea de dónde terminaría el viaje, que me ha llevado siete años”, Sacha Batthyány, el sobrino periodista de Margit Batthyány-Thyssen, en su libro familiar reconstruye la historia Thyssen, su historia y su árbol genealógico.

Nada nuevo que no se conociera, ahora simplemente relatado desde adentro.

Trump para intentarlo, todos los anteriores fracasaron, de problema local ahora se convirtió en zonal.

Hasta la próxima

BUENAS NOTICIAS

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