La industria azucarera en EE UU acepta el pacto comercial con México

Wilbur Ross, presentando los términos del pacto SAUL LOEB AFP

Las partes esperan poder firmar el acuerdo definitivo a final de mes tras un periodo de consulta

El sector dedicado al refinado de azúcar en Estados Unidos levantó su oposición al pacto con México para regular los intercambios entre los dos países. De esta manera se puede proceder a revocar el acuerdo de 2014. La industria pedía que se impusiera un arancel para protegerse del azúcar subvencionada que llegaba desde el otro lado del río Grande. La intención es poder firma el acuerdo definitivo a final de mes.

El principio de acuerdo fue anunciado el pasado 6 de junio. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, admitió entonces que el sector estadounidense planteó algunas objeciones. Se referían en concreto a la posibilidad de que el pacto incluyera una puerta trasera para que los productores mexicanos esquivaran los nuevos criterios por vía de las nuevas necesidades de azúcar.

Esta semana se presentó un texto enmendado. “Todas las partes están de acuerdo en que el nuevo acuerdo sobre el azúcar es justo y corrige las cortapisas del acuerdo original”, comenta Ross en una breve nota de prensa. Agradece a la industria y a su contraparte en México por el “trabajo duro” realizado durante los últimos meses para resolver un litigio comercial que dura años.

El nuevo acuerdo que regulará el intercambio de azúcar se somete ahora a un periodo de consulta, para que el público haga comentarios mientras el pacto preliminar y sus puntos técnicos se pasan a un texto legalmente vinculante para los dos países. La intención es poder estampar la firma definitiva el 30 de junio próximo. “Espero que todos puedan aplicar con éxito sus térmicos”, concluye Ross.

La cantidad de azúcar cruda importada de México representará el 70% del total de la cuota frente al 47% actual para garantizar un mayor suministro para los refinadores en EE UU. En paralelo se rebaja al 99,2% el grado de pureza para diferenciarla de la refinada, cuyas importaciones se limitan al 30%. México tendrá preferencia para atender las nuevas necesidades y se eleva el precio del azúcar.

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