Bravo alarga la edad dorada de Chile y detiene en seco a Portugal

El capitán de La Roja desbarata los tres lanzamientos de penalti de la Campeona de Europa que sigue buscando su estilo y continúa dependiendo del acierto de Cristiano Ronaldo

Bravo detiene el lanzamiento de penalti de Quaresma. IAN WALTON GETTY

Entrenar el lanzamiento de penalti es una de las pocas prácticas que no aseguran el éxito a la hora de la verdad. Replicar las condiciones en las que se desarrollan durante los partidos resulta imposible en un entrenamiento, por lo que con la repetición mecánica solo se puede ganar en técnica, uno de los factores que mejor se diluyen bajo presión. Pero hay ocasiones en las que conviene tener algún tipo de experiencia previa, por muy limitada que sea. A los tres lanzadores de Portugal se les apagó la luz ante Claudio Bravo, uno de esos porteros que parecen leer la mente a once metros de distancia. Quaresma, Moutinho y Nani se toparon con el meta del Manchester City, que con tres estiradas colocó a Chile en la final de la Copa Confederaciones, donde volverá a luchar por un trofeo que ya logró en 1999. Portugal, que sigue sin cocinar una manera de jugar que le mantenga en la senda del triunfo de la Eurocopa, continúa dependiendo del acierto de un Cristiano que ha aparecido a ráfagas a lo largo del torneo, y que ahora tendrá que resolver su futuro en el Real Madrid.

En las dos horas previas a la tanda de penaltis, creyó Pizzi que le resultaría más útil utilizar a Vidal como elemento distorsionador en ataque, porque el chileno no es un delantero ni un defensa pero parece ambas cosas. Sin embargo, por momentos el jugador del Bayern de Múnich resultó un fantasma. Y no hay cosa que más le moleste a Arturo que no tener nada que decir. Aránguiz ocupó la posición habitual de Vidal, mientras que Hernández y Díaz se preocuparon por darle salida al balón desde atrás. Pero la pelota se le derretía a La Roja metros antes de superar la línea de centro.

Portugal, que no pareció preocupada por poseerla hizo mejor uso de ella, a través de caminos más directos. Cuando no podía dársela a Cristiano trataba de que llegase hasta Bernardo Silva, acostado en la banda derecha, dispuesto y capaz de regatear hasta su propia sombra. El atasco de Chile fue producto de ese cinturón de castidad que conformaron Adrien Silva y William Carvalho, cuya tarea principal nace y muere en la recuperación de balones. Solo gracias a una buena maniobra de Alexis logró Chile plantarse ante Rui Patrício, aunque Vargas trató de superar al portero portugués por debajo de las piernas, cosa que no logró.

La ejecución, un recurso que no pareció justificado, pareció inspirar poco después a André Silva, que también se plantó ante Bravo tras una asistencia quirúrgica de Cristiano, aunque el delantero del Milán tampoco fue capaz de batir al portero colocando el balón en la entrepierna. Con el paso del tiempo Chile fue ganando en posesión, llegó a dibujar transiciones rápidas y profundas en las que mucho tuvo que ver Alexis, aunque no llegó a conseguir situarse en una posición clara de remate. Vargas con una medio chilena obligó a que Rui Patrício se estampase contra el poste para despejar el balón.

En Portugal, sin Cristiano de por medio y con André Silva frustrado, toda la aportación ofensiva se limitó a una colección de disparos de media distancia de André Gomes que en ningún momento inquietaron a Bravo. La entrada de Quaresma y de Nani afilaron en algo el ataque portugués aunque la marcha de Bernardo Silva eliminó toda posibilidad de sopresa desde el interior.

A Chile pareció no pesarle el reloj, algo más las piernas, y aunque mantuvo su guion nada parecía tan fresco como al inicio. Empezó a sortear el balón en largo, a buscar la segunda jugada y a olvidarse de que Fonte y Bruno Alves no son dos gacelas precisamente, pero cuando la pelota toma altura ambos tienen cuello de jirafa. Solo a minuto y medio del final de la prórroga la mala suerte asomó para La Roja cuando un disparo de Vidal se fue al poste y el rechazo, que cayó en Rodríguez, terminó de nuevo en el larguero. Pero ahí acabó la desdicha chilena. Un equipo que parece decidido a seguir haciendo historia desde el punto de penalti. Los dos últimos títulos de la Copa América se los ganó a Argentina en la tanda de penaltis. Puede que en Chile sí que sepan cómo entrenar las penas máximas.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.