SOLOS QUEDAN LOS MUERTOS

by Israel Roldan

La semana pasada falleció Gustavo Herrera,  pocos fuimos a testimoniar nuestro respeto y condolencia a su familia. Su cuerpo reposó por unas horas en la Casa Alcaldía de Aguadilla.

Luego de hablar brevemente con dos jóvenes que se identificaron como sus hijos me quedé unos minutos hablando con nuestro alcalde, Carlos Méndez, y comentamos la escasez de concurrentes.

A mi salida de la casa alcaldia me topé con varios compueblanos que al ver el coche fúnebre me preguntaban quién había muerto. Cuando les decía que era Gustavo Herrera guardaban silencio, no sé si por asombro o por desconocimiento absoluto de a quien me refería. Al final del día mi pensamiento vagó por el Jaicoa y me llené de tristeza al realizar, una vez más, que corta es la memoria de los pueblos y que solos se quedan los muertos.

Gustavo fue alcalde de Aguadilla y le tocó dirigir los destinos de la Villa del Ojo de Agua bajo unas circunstancias difíciles y extrañas. El alcalde electo había sido destituido por el gobernador, ambos del mismo partido, con el agravante que se trataba de un alcalde que gozaba de mucho respaldo y popularidad.

Fueron muchas las veces que me reuní con él para recabar su ayuda a eventos deportivos especialmente el Béisbol. Siempre me ayudó y llamaba mi atención la mucha gente que esperaban pacientemente para hablar con el alcalde. La gama de problemas que tenía que atender era interminable. Los poderosos le decían honorable, los humildes alcalde, para sus amigos era solo Gustavo. El no se acostumbró a los títulos y a la adulación.

Nunca fue candidato a elección pero si fue un dedicado  servidor público. Su estirpe era dedicada a servir. Su padre había sido alcalde, su madre fue mi maestra y de miles de estudiantes, un hermano fue Juez otro fue médico. Gustavo fue alcalde en un momento neurálgico en la historia de nuestro pueblo.

Su legado fue ser un alcalde honrado, sin ambiciones, sencillo, servidor y leal a su pueblo. Nunca lo oí atacar a la oposición ni ofender o recriminar las actuaciones de los que le precedieron o sucedieron. Fue quizás el único alcalde que ningún político pudo atacar.

Al ver la soledad ante el alcalde muerto y olvidado, recuerdo y contrasto su tiempo de autoridad municipal cuando tantos buscaban su favor y atención.

Solos quedan los muertos, olvidados cuando pierden el poder. Solo los que predicamos en el desierto recordamos y escribimos sus nombres.

 

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