Los cancilleres americanos buscan en la OEA una salida diplomática a la crisis de Venezuela

El secretario de Exteriores mexicano, Luis Videgaray, ha asegurado que el país sudamericano “ha dejado de ser una democracia”

Luis Videgaray el pasado martes en Ciudad de México. REUTERS

La crisis de Venezuela empeora cada día. El Gobierno de Nicolás Maduro maniobra para mantenerse en el poder y aniquilar a la oposición mientras el país sufre un rotundo declive económico y una emergencia humanitaria insostenible. En las calles, las protestas diarias ya han causado 60 muertos, centenares de heridos y miles de detenidos desde principios de abril. En este contexto, cancilleres de una mayoría de países americanos se reunirán por primera vez este miércoles en la Organización de Estados Americanos (OEA) para buscar una salida diplomática a la situación del país bolivariano.

Los ojos están puestos en la cumbre, que supone la última —y la más importante— de una serie de reuniones celebradas en el organismo regional durante los últimos dos meses. El canciller mexicano, Luis Videgaray, instó este martes que se llegue a una resolución clara ante la gravedad de la crisis y sostuvo que los líderes americanos deben “identificar los mecanismos para apoyar un acercamiento entre el Gobierno y la oposición venezolana”.

“Creo que hoy en día (Venezuela) no es una democracia y estamos viendo actuaciones autoritarias”, anotó el mexicano en una conferencia sobre las Americas en Miami. Pese a sus críticas a Maduro, Videgaray abogó por una solución multilateral y una salida negociada.

Un portavoz del Departamento de Estado estadounidense también insistió este martes en la necesidad que el organismo regional reconduzca la relación con Caracas, que hace un mes anunció abruptamente su retirada de la OEA. “Es un proceso lento, metódico y multilateral”, afirmó, pese a que EE UU también ha tomado acciones unilaterales contra el Gobierno venezolano al imponer sanciones la semana pasada a ocho miembros del Tribunal Supremo de Maduro.

“Es una nueva oportunidad para destacar el nivel de alarma entre la mayoría de países latinoamericanos y la necesidad de debatir una salida negociada”, afirmó otro portavoz estadounidense.

Entre los objetivos iniciales para el encuentro, varios países —entre ellos Perú, Canadá, EE UU, México o Antigua y Barbuda— solicitan que Maduro cancele su reciente convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, cuyo objetivo sería elaborar una nueva constitución que consolide más poder en manos del Gobierno.

Pero mientras los países buscan tender puentes, la oposición venezolana ha indicado repetidas veces no estar dispuesta a más negociaciones tras las mediaciones fallidas en 2016 de dos expresidentes y el Vaticano. En una carta dirigida a los cancilleres, el presidente de la Asamblea Nacional y figura principal de la oposición, Julio Borges, recalcó las violaciones al orden democrático del Gobierno para solicitar la formación de una comitiva de países que visite Venezuela para atestiguar la situación.

“No está claro si se logrará mucho”, afirma sobre la reunión Ivan Briscoe, el director para Latinoamérica del International Crisis Group —una ONG dedicada al estudio y análisis de conflictos. Briscoe considera que, ante la situación actual de bloqueo, cualquier hoja de ruta que acuerden los países deberá contar con el mayor apoyo posible tanto entre el Gobierno como la oposición.

“Es esencial que haya moderación en ambos bandos. El Gobierno debe reconocer que no habrá paz si no hay elecciones, aunque sepan que corren el riesgo de perderlas. La oposición, por su parte, también tendrá que reconocer que para que exista una transición pacífica deberá hacer concesiones a ciertos miembros del Gobierno, entre ellas la inmunidad”, sostiene el experto.

“Si no hay comunicación entre ambas facciones no habrá una solución efectiva y pacífica a la crisis actual”, advierte Briscoe. De lo contrario, la escalada de las tensiones actuales podría derivar en una conflicto con mayor violencia.

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