La carne podrida del presidente de Brasil

Redacción El Mundo.

El mandatario brasileño se opone a renunciar, tras publicarse una grabación en donde sugiere continuar sobornando a un testigo clave en un caso de corrupción.

Cuando empezó a rumorarse que detrás de la venta de carne podrida estaban altos miembros del gobierno de Brasil y del partido político del presidente Temer, a éste se le ocurrió invitar a los embajadores de la Unión Europea, China y Estados Unidos a una churrasquería. Fue un tremendo banquete a la hora de la cena. Temer se ve sonriente en las fotos, comiendo picanha, picaña en español, un corte de carne bovina típicamente brasileño.

Pero hoy no se ve tan sonriente ni tan antojado de picanha. Su nombre está directamente asociado al escándalo de corrupción Lava Jato, que salpicó a las constructoras más grandes de Brasil. Odebrecht fue el caso más sonado. Básicamente, las empresas entregaban sobornos a líderes políticos para obtener contratos con el Estado. Inflaban los precios de los proyectos y así les quedaba dinero para luego repartir en campañas electorales. Dilma Rousseff, predecesora de Temer, fue destituida por este escándalo, pues el PSDB, su partido político, la acusó de haber recibido en su campaña dineros provenientes de esta red de contratos irregulares. La reemplazó su vicepresidente, quien primero la apoyó y luego se le opuso: Michel Temer.

Pero una revelación del diario O Globo ahora lo pone a él en jaque. El periódico publicó primero la transcripción y después el audio de una grabación en la que el presidente sugiere sobornar a Eduardo Cunha, uno de los testigos claves del caso y quien, como dirigente del PMDB, fue uno de los arquitectos del impeachment que destituyó a Rousseff.

La conversación se da entre Temer y Joesley Batista, director de la compañía JBS, vinculada a una investigación que confirmó que tanto esa empresa como BRF, principales cárnicas del país, tenían que ver con el “maquillaje” de carnes en mal estado y que no eran aptas para el consumo en el exterior, según el informe de la Policía Federal de Brasil.

Batista está preso por este caso, que en su momento también provocó un gran revolcón. Brasil es el principal exportador de carne del mundo. Su carne llega a 150 países, fundamentalmente de la Unión Europea y Asia, y las ventas de estos productos representan el 7,2 % de sus exportaciones.

Según reveló O Globo, Temer se reunió con Batista el 7 de marzo y el empresario le contó que le estaba pagando a Cunha unos “dos millones de reales (US$578.000)” para que guardara silencio sobre Lava Jato. Temer le dijo: “Hay que seguir con eso”.

Además, en un documento publicado ayer, el fiscal general de la República informó que Temer y el excandidato presidencial Aecio Nieves se pusieron de acuerdo para impedir el avance de las investigaciones de corrupción.

“El Gobierno está trabajando en tres frentes para volver a la normalidad después de la crisis: política, judicial y económica. El propio presidente forma parte de las negociaciones con la base aliada”, le dijeron fuentes del palacio presidencial de Planalto a la agencia de noticias AFP. Temer afirmó en la mañana de ayer que no va a renunciar.

Sin embargo, a pesar de su optimismo y el de su equipo, la carne podrida y los contratos irregulares podrían provocar que, en menos de un año, Brasil tenga un segundo presidente destituido y un nuevo juicio para anotar en los libros de historia.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.