El G7 arranca marcado por graves fricciones con Trump sobre comercio, medioambiente y Rusia

La cumbre, en la que debutan cuatro mandatarios, presionará al presidente de EE UU para que respete los acuerdos de París contra el cambio climático

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, y el presidente francés, Emmanuel Macron, en la cumbre del G7 en Taormina (Sicilia). En vídeo, los líderes de la UE hablan de sus discrepancias con Trump. STEPHANE DE SAKUTIN (AFP) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Nadie oculta ya en Taormina que el G7 que arranca esta mañana es el más dividido y tenso de los últimos tiempos. Un desencuentro provocado principalmente por la idea del mundo que ha empezado a desplegar el presidente de EE UU, Donald Trump, que choca con muchos de los acuerdos alcanzados en los últimos años por las democracias más industrializadas. Esta mañana, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker han admitido ya enormes fricciones en temas como el comercio, el medioambiente y la relación con Rusia. Y en un tono de ensayada gravedad, han advertido de las consecuencias de no lograr una mayor  unidad al término de la cumbre: “La situación en el mundo se nos puede ir de las manos”.

La conferencia de prensa de ambos presidentes europeos ha fijado desde el principio una posición y un tono inusualmente contundentes y decididos de la UE, que busca recuperar algo de las personalidad política perdida últimamente. “Este es el G7 que presenta más desafíos en los últimos años. No es ningún secreto que los líderes que se verán hoy tienen diferentes posturas en asuntos como el cambio climático y el comercio. Pero haremos todo para mantener la unidad en todos los frentes, especialmente en las reglas para mantener el orden global”, ha señalado Tusk, citando el conflicto en Siria y el desafio nuclear de Corea del Norte.

Uno de los retos que plantean las discusiones de la cumbre, señaló el presidente del Consejo Europeo, es la línea política que se mantenga respecto a la stiuación de Ucrania. “Espero que el G7 demuestre unidad en el conflicto. Apoyamos la independencia de Ucrania, su soberanía e integridad territorial. Una solución solo puede llegar aplicando completamente los acuerdos de Minsk”. Y, por supuesto, la política de sanciones a Rusia. que se aplica desde que inició el conflicto. “Desde el último G7 en Japón, no hemos visto nada que haga cambiar nuestra política de sanciones hacia Rusia. Así que me gustaría pedir al resto de líderes que reconfirmen esa política”.

Rusia y su papel en el conflicto sirio son otro de los puntos fuertes de las discusiones que se mantendrán en materia de seguridad estos días. Tusk, especialmente duro con el tema, aseguró que tanto el gobierno de Vladimir Putin como el de Teherán, “tienen especial responsabilidad porque se han involucrado en la crisis y cooperan con el régimen de Al Asad”. “En lugar de perder el tiempo, deberían usar su influencia para alcanzar un alto al fuego, terminar con el uso de las armas químicas y permitir la asistencia médica”, ha dicho Tusk que también ha subrayado la fortaleza y la “mayor unión” de la UE tras el Brexit.

En cuestiones como el cambio climático y el comercio, como ya avanzó el asesor económico de la Casa Blanca, Gary Cohn, se esperan discusiones “intensas”. “Creemos en el el medio ambiente. Pero también en el crecimiento económico, en recuperar la manufactura de productos en EE UU. Así que queremos buscar un equilibrio”, señaló durante el vuelo del Air Force One a Sicilia.

La 43ªecición del G7 genera hasta el momento una cierta sensación de tabla rasa. Debutan cuatro mandatarios: Emmanuel Macron, Paolo Gentiloni, Theresa May y Donald Trump. Las miradas se dirigirán a ellos, especialmente a la británica –que por primera vez representará en esta cumbre a un Reino Unido con un pie fuera de la Unión Europea, pero deberá marcharse antes debido al atentado de Mánchester– y al presidente de EE UU, cuya voz y programa de gobierno, basado en una política de unilateralismo multiusos, quedarán contrastados en un foro internacional basado en la búsqueda de acuerdos.

Todo ello, después del frío y algo incómodo recibimiento que tuvo Trump en Bruselas: primero con algunos mandatarios europeos, donde fue difícil ocultar las diferencias que existen, y luego en la sede de la OTAN, donde volvió a reprochar el escaso gasto militar de la mayoría de países. Más allá de la obviedad, hay expectación por saber qué quiere decir exactamente “America First” –el primer ministro de Montenegro, Dusko Markovic, ya puede intuirlo-, señalaban ayer por la tarde en los primeros grupos de trabajo.

Porque Trump ha lanzado mensajes contradictorios sobre casi todo: Brexit, el Papa, Rusia… Pero esta cumbre, que empezará a trabajar al mediodía, servirá también para saber hasta qué punto está dispuesto a tomar por su cuenta decisiones, como sacar a EEUU de los acuerdos climáticos de París que han firmado 195 países. Una idea en la que le llevan la contraria incluso algunas voces del Partido Republicano y de su propio Gabinete, que se encuentra dividido al respecto. “Ese es uno de los puntos interesantes, porque, a diferencia de lo que hizo George Bush con el protocolo de Kioto, ha dicho que escucharía antes de tomar una decisión”, señalan las mismas fuentes.

De hecho, Trump ha postergado su decisión final sobre este asunto a la conclusión del G7. El presidente estadounidense llega a Taormina después de que el Papa Francisco le pidiese expresamente que su país permaneciese en el marco de unos acuerdos que él considera negativos para la economía estadounidense. El secretario de Estado, Rex Tillerson, lo explicó así: “El presidente indicó que aún estamos pensando sobre eso, que él no ha tomado una decisión final. Es algo sobre lo que él decidirá cuando regresemos de este viaje”. Por ello, se espera que el resto de países (Japón, Alemania, Italia, Canadá, Francia y Reino Unido) presionen a EE UU para que no se aparte de ese camino.

África y las crisis migratorias ocuparán también un espacio destacado. Por primera vez están invitados al G7 países como Etiopía, Níger, Nigeria, Marruecos o Kenia. Inquieta mucho el papel de Libia y su inestabilidad, origen de la ruta masiva que cruza por Italia. Durante los días que dure la cumbre, sin embargo, no se permitirán los desembarcos en Sicilia y, si se producen rescates -en los dos últimos días han sido auxiliadas unas 4.000 personas en dos operaciones masivas-, se trasladarán directamente al continente. Todas las asociaciones a favor de los derechos humanos y que trabajan en las costas italianas en labores de rescate han pedido que la cumbre sirva para llevar a cabo políticas migratorias “más humanas”.

Durante el día se celebrarán tres sesiones de trabajo, centradas en la seguridad internacional, asuntos exteriores y crecimiento económico. La jornada concluirá con un concierto en las ruinas del teatro griego ofrecido por la Orquesta de La Scala de Milán.

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