Una juez de Los Ángeles dicta una orden de detención contra Luis Miguel

El cantante mexicano ha ignorado las citas judiciales por el caso de su exmánager al que le debe más de un millón de dólares

Luis Miguel en el Arena México en 2012. CUARTOSCURO

La corte de Los Ángeles le había enviado un ultimátum a Luis Miguel a finales de marzo: si no se presentaba el 17 de abril ante la audiencia que tenía por el caso de su exmánager, irían a por él. Luis Miguel Gallego Basteri, El Sol de México, sería perseguido por la Policía estadounidense para arrestarlo. Él, que solía servirse de la seguridad pública para aplacar a las legiones de fans que luchaban por un beso suyo, ahora tendría que protegerse de ella. Este lunes ha llegado a la fecha límite. Luis Miguel no se ha presentado. Y la Justicia de Los Ángeles ha cumplido su promesa: una orden de detención contra uno de los divos más grandes de la música latina.

La peor pesadilla de El Sol se gestó en 2015. Los errores que cometió en aquella fatídica temporada —cancelaciones de conciertos, de giras, incumplimiento de contratos— le han costado al artista las demandas millonarias que tiene que enfrentar ahora. La que puede poner en riesgo su libertad lleva el nombre de su exmánager, William Brockhaus, según ha adelantado la cadena estadounidense Univision.

Brockhaus es un empresario texano a quien Luis Miguel le pidió en 2011 que fuera su representante por la amistad que tenía con su esposa, Michelle Salom, descendiente de una familia de sirios con influencia en la localidad fronteriza de Ciudad Juárez y amiga de Luis Miguel desde la infancia.

El empresario creó una firma sólo para dedicarse a la representación del cantante mexicano, WB Music Management, y dirigió desde ahí sus negocios, finanzas y hasta sus giras hasta 2014. En ese año, poco antes de la hecatombe y desplantes del artista, su relación se cortó porque, según el exmánager, Luis Miguel no le pagó los honorarios que le había prometido por contrato.

Después de dos años de batallas legales en Estados Unidos, una juez de California concluyó el pasado 27 de enero que le debía ser embargado su vehículo Rolls Royce negro, del año 2013, para saldar la deuda de 1.043.483 dólares, según la sentencia a la que ha tenido acceso EL PAÍS.

La semana pasada Luis Miguel aparecía conduciendo ese mismo coche por una de las calles más exclusivas de Los Ángeles. De copiloto, una atractiva mujer. Él sonreía a la cámara y enseñaba los dientes, mientras en el juzgado preparaban lo que iba a ser el documento más dañino para su imagen. Aunque la detención parece poco probable, la emisión de la orden supone el culmen de una lista de batallas legales que ha enfrentado El Sol de México desde que dejara de cantar hace dos años.

 

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