Se apaga una estrella en Manatí, fallece José Miguel Class

SAN JUAN  – El exponente musical, José Miguel Class, conocido en su tierra como “El Gallito de Manatí”, falleció a las 6:19 de la mañana del jueves, a sus 78 años, luego de haber luchado contra distintas condiciones de salud, entre ellas diabetes, insuficiencia renal y problemas cardiacos.

Asimismo, con diversas intervenciones quirúrgicas.

Según la Fundación Nacional para la Cultura Popular, “El Gallito de Manatí”, cuyo verdadero nombre es José Miguel Class, nació y se crió cantando décimas en el barrio Pugnado en Manatí, la Atenas de Puerto Rico. A la edad de nueve años quedó huérfano de madre y junto a su padre se trasladó a San Juan, donde cursó estudios en la escuela Padre Rufo, mientras en sus ratos libres vendía el periódico El Imparcial y continuaba componiendo números jíbaros esperando su golpe de suerte.

Fue con una décima de su propia composición titulada “El huerfanito” que logró presentarse en el exitoso programa “Tribuna del arte”, junto a Rafael Quiñones Vidal. Su presentación en dicho programa tuvo tan buena acogida que siguió trabajando junto a Quiñónes Vidal, con quien se graduó en 1954. Durante ese tiempo “El Gallito” compuso valses, boleros y rancheras, así como temas folklóricos.

Al llegar la década de 1960, José Miguel Class se convirtió en uno de los máximos vendedores de discos. En medio de la revolución nuevaolera, el joven fue de los artistas más taquilleros en el circuito de teatros hispanos de Nueva York, Chicago y Nueva Jersey, mientras en Puerto Rico sus canciones se programaron con fuerza en WKBM y otras emisoras radiales del interior del País.

En 1970, Sylvia de Grasse le dio acceso a El Gallito en la pantalla televisiva creando para él el espacio “Serenata moderna”. Semanalmente, Class, quien entonces se distinguía por llevar su pelo largo, bigote y tupidas patillas, le cantaba a una joven del público que competía luego por el título de “Miss Serenata Moderna”.

En esa época le surgió además la oportunidad de incursionar en la pantalla grande con la película “Yo soy el gallo”. La cinta, dirigida por Yeddu Mascorieto, contó con episodios autobiográficos de la vida de El Gallito al narrar la historia de un joven pueblerino humilde y simpático, que quiere ser cantante, a lo que su familia se opone.

A finales de la década de 1970, José Miguel regresó a la pantalla chica con su propio programa “Yo soy el gallo” por el Canal Once, el cual se mantuvo nueve años en el aire.

En los años 80, El Gallito cambió la pantalla chica por las ondas radiales y se dedicó a su programa en la emisora La Fabulosa de Juncos, seguido por otro en Radio Voz, donde se mantuvo por más de cinco años con el programa “Alegrando la Mañana con José Miguel”. En dicho espacio radial, Class también fungió como programador de música tocando temas típicos de Puerto Rico así como huapangos, rancheras, pasodobles, además de salsa y merengue. Simultáneamente, el compositor de “Pídeme”, “Sálvame”, “Hasta aquí te trajo el río” y otras, siguió con su carrera de cantante, lanzando el álbum “Los problemas”, el cual obtuvo una calurosa recibida por su público.

En las postrimerías de la década del 80, José Miguel realizó uno de sus tantos viajes a Nueva York ésta vez para presentar el espectáculo “Voces y guitarras” junto a Odilio González (“El Jibarito de Lares”). Ambos artistas, favoritos del público hispano neoyorquino, obtuvieron lleno total en las tres funciones que presentaron en los teatros Puerto Rico y Commodore; aunque no consiguieron la misma receptividad de las emisoras latinas en Nueva York.

En los 90, El Gallito presentó el disco “El regreso”, compuesto por temas como “Sirva más tragos”, “Se volvió a reír de mí” y “Tu amor no me hace falta”, el cual significó un reencuentro con el pasado musical, con la bohemia y las canciones de despecho. Asimismo en esos años, José Miguel logró trascender en Colombia, país donde actuó ante unas 50,000 personas que asistieron a sus cinco presentaciones en la Plaza de Toros de Santamaría, La Dorada, el Estadio Municipal Los Alpes y el Coliseo de Armenia; llevándolo a considerar establecerse en la tierra de García Márquez indefinidamente.

El artista manatieño se integró en el 1991 al Conjunto Quisqueya, famosa agrupación de merengue dirigida por Aneudi Díaz; grabando junto al grupo el disco “Quisqueya presenta a El Gallos sello de calidad” y logrando posicionar el tema “Si tu me llegas a fallar” en los primeros lugares en las listas de preferencia.

En las postrimerías de los 90 El Gallito lanzó la producción navideña “Los gagos parranderos” junto al popular Tavín Pumarejo. La original propuesta musical, que tuvo como primer corte promocional “Vamos a celebrar”, se convirtió rápidamente en uno de los elepés favoritos del público puertorriqueño. Más tarde, en 1999, José Miguel presentó su producción número 139 titulada “Classico”, compuesta por 10 temas románticos y para la cual contó con la más avanzada tecnología. Dicha producción sirvió de base para sus presentaciones en el teatro Commodore en Nueva York, así como para su gira por Londres, Inglaterra.

En el año 2000, El Gallito recibió un merecido homenaje por sus 50 años de trayectoria artística. La celebración, que tuvo lugar en la Hacienda Country Club, reunió artistas como Odilio González, Lily y su Gran Trío y Quetzy Alma.

Ya entrado el siglo XXI, el cantante colombiano Charlie Záa grabó el disco compacto “De un solo sentimiento”, que incluía composiciones de José Miguel como “Quiéreme en vida” y “Decidido”. Con dicha producción Záa se unió al grupo de intérpretes que grabaron temas de Class como fueron Flor Silvestre, Antonio Aguilar y Wilfrido Vargas. Este último le llevó al merengue su composición “Sálvame”.

Complicaciones de salud mantuvieron a José Miguel Class un tanto alejado del mundo artístico. Pero aún así participó esporádicamente en diversos proyectos como fue en 2008 el Gran Festival de la Música Campesina que auspició la aseguradora Triple SSS.

Tras una larga carrera y un amplio legado discográfico, el eterno Gallito de Manatí entró a la inmortalidad el 13 de abril de 2017.

(Fuente, Yaira Rivera González, Fundación Nacional para la Cultura Popular)

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