‘Quienes protestan en Venezuela son el ‘anticristo’: Mininterior

Néstor Reverol dice que el país está en total “normalidad”, aunque la semana arrancó con protestas.

En Venezuela continúa la represión contra las protestas que buscan que haya elecciones inmediatas. Un manifestante es retenido.
Foto: REUTERS/Carlos Garcia Rawlins

La concentración de manifestantes que acudieron a la cuarta jornada de protestas convocada por la oposición venezolana ni siquiera tuvo que dar un paso para recibir la fuerza de las bombas lacrimógenas.

Apenas dieron las 12 del mediodía, decenas de motorizados con funcionarios vestidos de civil –o civiles– detonaron los gases entre las personas que se reunieron en la populosa zona de Chacaíto, en Caracas. Sin choque, sin marcha, apenas empezaban a ondear las banderas.

Pronto quedó claro que la nueva orden que tenían los funcionarios de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana no era detener el avance de los marchistas, sino disuadirlos por completo del intento de manifestarse una vez más contra el gobierno de Nicolás Maduro. Comenzó así una jornada inusual, con policías y guardias persiguiendo a manifestantes obligándolos a retroceder hacia el este de la ciudad a punta de gases y perdigonazos.

Sin distinguir puntos de concentración de otros lugares, las lacrimógenas fueron lanzadas incluso al lado de hospitales, edificios y cafetines.

En uno de ellos –la policlínica Las Mercedes–, un bebé hospitalizado debió ser evacuado de emergencia al ser afectado por los gases. Los pacientes que eran atendidos en el ambulatorio de salud del municipio Chacao también fueron afectados por la toxicidad de los gases. Los funcionarios dispararon copiosamente incluso a vehículos atascados en el tráfico y, tal como en las jornadas anteriores, directo al cuerpo de los manifestantes.

La diputada Delsa Solórzano recibió un golpe en el pecho de un cartucho de lacrimógena recién disparado, lo mismo que el fotógrafo Román Camacho, al que le fracturó la pierna. Una vez más, el gobernador de Miranda, Henrique Capriles, acompañó las protestas, en las que también participó el cantante Miguel Ignacio Mendoza, del conocido dúo Chino y Nacho.

El ataque llegó a su máxima expresión cuando se reportó el lanzamiento de bombas lacrimógenas desde helicópteros que sobrevolaban la protesta y que dejaron a un hombre herido con fractura de cráneo, actualmente hospitalizado.

El defensor del pueblo, Tarek Saab, condenó estas acciones a través de Twitter conminando a no hacer ataques “desde el aire” y mantener “el uso proporcional de la fuerza”, aunque sin mencionar directamente a los cuerpos de seguridad involucrados. No hizo comentarios sobre los afectados por los ataques que se encontraban en los hospitales.

El ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, desestimó la magnitud de las protestas y aseguro que los medios de comunicación transmiten “la imagen distorsionada de un país en total normalidad”, aunque precisó que solo en la jornada del lunes fueron detenidas 18 personas. Aseguró, además que quienes protestan en Semana Santa “hacen el papel del anticristo”.

Hasta anoche, el Foro Penal Venezolano contabilizaba 188 detenidos por protestar desde el 4 de abril. Para los días de Semana Santa, la oposición aún no convoca a nuevas protestas en la calle, pero para este martes y mañana llamó a firmar para solicitar al Consejo Moral Republicano que comience el proceso de destitución de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

La próxima convocatoria de protestas en la calle será para el 19 de abril, día que se conmemora la Firma del Acta de Independencia de Venezuela. Para ese día, el chavismo también marchará en el oeste de Caracas.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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