Lenín Moreno se perfila como ganador por la mínima con más del 94% escrutado

El candidato oficialista tiene una ventaja de más de dos puntos porcentuales sobre Lasso

El candidato oficialista, Lenín Moreno, a la espera de los resultados definitivos. AFP

El candidato de Rafael Correa a la presidencia de Ecuador, Lenín Moreno, se perfila como ganador por la mínima de las elecciones presidenciales celebradas este domingo. Con más del 94% de los votos escrutados, el exvicepresidente lograría una victoria con más dos puntos porcentuales sobre el líder opositor, el banquero Guillermo Lasso. El presidente que impulsó la llamada “revolución ciudadana” logró el apoyo mayoritario en tres mandatos sobre todo gracias a su política de inversiones, pero en la última legislatura creció el descontento y la sociedad evidenció profundas divisiones. Los ecuatorianos trataban de dejar atrás en estos comicios la polarización de la campaña. Ambos candidatos se han atribuido en un primer momento el triunfo al cierre de la votación, basándose en encuestas a pie de urna discordantes. Los datos oficiales del Consejo Nacional Electoral (CNE) otorgaban a Moreno un 51,07% frente al 48,9% de Lasso.

A las puertas del colegio instalado en la escuela San Francisco de Quito, el recinto del norte de la capital donde a primera hora de la mañana votó el presidente saliente, se respiraba un ambiente tranquilo, aunque en la ciudad se observaban amplios dispositivos de seguridad. Los electores de las dos opciones mostraban su deseo de empezar un nuevo ciclo.

He venido a votar para ver si se da un cambio y se sale de este socialismo”, afirma Carlos Donozo, de 29 años. Una pareja defendía el trabajo de Correa y por eso votó por Moreno, que según los analistas quiere inaugurar un nuevo estilo. “Hay que ser conscientes de que ha habido inversiones en servicios públicos y carreteras”. El Consejo Nacional Electoral (CNE), el organismo encargado de velar por el correcto desarrollo de los comicios, destacó en su primer informe que no se había producido ninguna denuncia de los miembros de las mesas ni de los delegados de las dos formaciones, Alianza PAÍS y Movimiento Creo.

Esta fotografía choca con el clima de tensión que ha atravesado toda la carrera electoral caracterizada por una campaña sucia, acusaciones cruzadas y escaso contenido político. Los casi 13 millones de ciudadanos llamados a votar eligen a un presidente que, por las circunstancias de esta nueva etapa, la división social y las dificultades económicas tendrá que avenirse al diálogo con la oposición.

Es la primera vez en una década que Ecuador tiene que volver a votar para desempatar en una segunda ronda, lo que demuestra el desgaste del proyecto político de Correa, también bautizado como “socialismo del siglo XXI”. El pasado 19 de febrero, Moreno se quedó a unas décimas del 40%, el umbral necesario para evitar una nueva votación. Lasso, el aspirante conservador que más apoyos obtuvo, apenas superó el 28%, pero en las últimas semanas ha tratado de capitalizar el voto de otras fuerzas. Cynthia Viteri, del Partido Social Cristiano, y el exalcalde de Quito Paco Moncayo, representante socialdemócrata, anunciaron públicamente su apoyo al líder del Movimiento CREO. No obstante, esos llamamientos no garantizan que el comportamiento de sus votantes sea uniforme.

Un resultado reñido

El resultado, según las últimas encuestas, se anuncia reñido. El candidato oficialista encabezaba la mayoría de las encuestas, aunque el expresidente del Banco de Guayaquil experimentó una remontada en los últimos días de campaña. El voto de los indecisos, entre el 6% y el 14% según los distintos sondeos, resultará determinante. En estas elecciones la política ecuatoriana se mide también con los ciudadanos indignados y desencantados con sus gobernantes. “No estoy a favor ni de Correa ni del otro, pero el lobo vestido de oveja, para qué”, dice Cristian Cuchipe, de 32 años, sobre Lasso en relación a su pasado de banquero.

El candidato opositor ha tratado de convencer a los votantes con promesas fiscales, de mejora económica y el argumento del cambio. Y esa es la palabra que más se oye entre sus seguidores. “Estamos esperando tranquilos, y esperamos un cambio”, explica Ricardo Cruz, de 33 años. El margen del ganador será decisivo para que sus adversarios acepten la derrota. En cualquier caso, se tratará muy probablemente de pocos, dos o tres puntos, según los expertos. Tras la primera vuelta, los retrasos de casi tres días en anunciar los datos finales alentaron las sospechas de fraude y motivaron protestas y manifestaciones de la oposición.

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