La razón por la que cada vez más mujeres de Puerto Rico están armadas

(CNN Español) – Las estadísticas de la policía de Puerto Rico confirman el aumento en el número de mujeres interesadas en estar bien armadas.

Ante la gran cantidad de asesinatos y delitos reportados, miles de mujeres han comenzado a solicitar licencia para portar armas de fuego como medida de protección.

En 2016 un total de 679 personas fueron asesinadas en Puerto Rico según estadísticas de la Policía. En 2015 ese número fue de 592. Este aumento mantiene en guardia a gran parte de las mujeres puertorriqueñas.

La Ley 404 de 2000 regula la portación de armas en Puerto Rico. Entre los requisitos para obtener licencia están la edad mínima de 21 años y no tener antecedentes penales.

Según estadísticas de la Policía, en 2016 se expidieron 2.156 licencias de portación de armas a mujeres, cantidad que contrasta con las 1.826 autorizadas en 2015. A enero de este año se han expedido 246.

Las razones que han llevado a las mujeres a tomar clases y tener un arma de fuego coinciden. Sus testimonios confirman la situación de Puerto Rico.

Julissa Morales, residente de Toa Alta y dueña de un negocio, dice que ha tenido experiencias “de personas que se me han ido detrás persiguiéndome, viendo mis movimientos, cuando voy al banco o cuando salgo”.

Sandra Barreras, instructora de manejo de armas, explica que “desgraciadamente es porque después que les ocurre algo es que vienen entonces buscando la alternativa para la defensa personal”.

“Ahora mismo es necesario. Mi esposo me empujó a hacerlo; le tenía terror y pues con el tiempo y la práctica pues ya ahora me encantan”, dice Marilinda Solís, residente de Cidra.

Rosa Alexandrino, de Trujillo Alto, explica que “las cosas están malitas en la calle y a veces como que somos una oportunidad para alguien y entonces pues decidí volver a disparar”.

Algunas armerías han comenzado a impartir cursos especializados en manejo de armas para mujeres. Muchas de ellas nunca antes habían disparado ni tampoco visto de cerca un arma.

Para Xaymara Wichy, residente de Morovis relata que “al principio que comencé a disparar pues me asustaba, el ruido me asustaba. Pero, ya poquito a poco he ido familiarizándome más con las armas y ya estoy tratando de hacerlo mejor”

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