La economía mexicana bate previsiones en el primer trimestre de 2017

El crecimiento se sitúa en el 2,5%, ligeramente por encima de lo pronosticado por las principales casas de análisis

Foto de archivo de una de las principales plantas maquiladoras de Ciudad Juárez (Chihuhua, norte de México). J. A. AFP

La economía mexicana sigue su rumbo, ajena a las turbulencias derivadas de la inminente renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). El PIB creció un 2,5% interanual en el primer trimestre del año, dos décimas más de lo previsto inicialmente y tres décima más que en el cuarto trimestre de 2016. Las actividades primarias (agricultura y ganadería) lideraron la expansión entre enero y marzo, con un alza del 6,5%, seguidas del sector servicios (+3,8%). La actividad industrial repuntó, en cambio, cayó un 1,3% en comparación anual según la estimación publicada este viernes por la oficina estadística mexicana.

En términos intertrimestrales (frente al último trimestre del año anterior), la economía mexicana se expandió un 0,6%, ligeramente por encima de lo pronosticado por la mayoría de casas de análisis. En esa comparativa, sin embargo, fueron las actividades terciarias (servicios) las que más impulsaron al PIB con un incremento del 1%, seguidas de la agricultura y ganadería (0,7%). La industria se mantuvo sin cambios. Los datos son provisionales: se trata de una estimación preliminar realizada en base al IGAE, un preciso indicador de la actividad económica que se publica mes tras mes.

En términos no desestacionalizados, la economía mexicana se expandió un 2,7% interanual en el primer trimestre. Sin embargo, ese guarismo es especialmente engañoso en este primer trimestre en el que la Semana Santa —el periodo vacacional por excelencia en México, que impulsa al sector servicios por el tirón del turismo pero lastra a la agricultura y a la industria— cayó en abril.
Las cifras publicadas este viernes son consistentes con la resistencia mostrada por la economía mexicana en los 100 primeros días de presidencia de Donald Trump. Al contrario de lo que preveían los pronósticos más pesimistas, México ha logrado capear el temporal con relativa fortaleza: aunque el crecimiento sigue siendo bajo para los estándares de un país emergente, el consumo sigue al alza, la tasa de empleo formal está en máximos de más de una década y, pese a la ralentización de las inversiones extranjeras lastradas por la incertidumbre derivada del cambio de Administración en Estados Unidos, la industria manufacturera ha seguido su senda alcista.

Para el conjunto del año, las principales casas de análisis del país norteamericano mantienen su previsión de crecimiento en el entorno del 1,6%. “Creemos que las amenazas de Trump sobre el tratado de libre comercio han demostrado ser una táctica negociadora”, apuntan los analistas de Oxford Economics hecha pública poco después de que se conociera el dato de crecimiento entre enero y marzo de este año. Sobre la resistencia del consumo privado, uno de los principales motores que está sosteniendo a la economía del país norteamericano, la consultora subraya tres factores explicativos: la creación de empleo, la recepción de remesas procedentes de EE UU —también en máximos— y la escasa transmisión de las subidas de tasas de interés sobre la economía real.

El jueves, un día antes de conocerse estos datos, la agencia de calificación Moody’s había dado una buena noticia a las autoridades mexicanas al mantener la nota crediticia de la segunda mayor economía de América Latina. Una rebaja de rating es, junto con la renegociación del TLCAN, el mayor foco de incertidumbre para México desde la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.