A horas del Paro Nacional Padre Pedro bendice a líderes sindicales y civiles y exhorta al Pueblo a ser militante

GURABO – En su mensaje durante la misa del domingo, el sacerdote católico Padre Pedro Ortiz hizo un llamado a la feligresía a realizar una lucha pacifista, y demás, le dio la bendición a una veintena de líderes obreros y de otras organizaciones que acudieron a la Capilla San Francisco Javier, del barrio Navarro de Gurabo.
Aunque el portavoz del Colectivo Nacional Todos Somos Pueblo resaltó en la homilía la necesidad de mantener una lucha pacifista durante estos procesos, sostuvo que “para empezar, algo tiene que estar claro en mis palabras. Que nadie espere que este cura utilice las enseñanzas del pacifismo para desacreditar a los que luchan por la justicia de la mejor forma que conocen, y que hacen lo mejor que su conciencia les permite discernir. Respeto y honro a los hombres y mujeres que luchan por la libertad y la justicia, como su conciencia y sus conocimientos le permiten”, según se recogió en un comunicado de prensa.
Ortiz añadió que “lo que me parece hipócrita es usar la ideología, la lealtad a una institución, a un partido, o hasta las expresiones públicas de la fe para cruzarnos de brazos y dejar que al pobre lo parta un rayo, para dejar que el fuerte abuse del débil y que el rico se quede con todo mientras el pueblo se empobrece cada vez más”.
Al observar que son pocos los que “de verdad” se levantan y lo primero que se plantean es su responsabilidad con su Pueblo, relacionó el relato evangélico de los discípulos de Emaús y dijo que “así es la experiencia de la fe en tiempos de turbulencia y luchas. La naturaleza humana no ha cambiado mucho en dos mil años. También hoy, lo primero que se forma es la especulación, y el “dimidirete” en momentos de tensión”.
A la Misa asistieron las principales organizaciones de la sociedad civil que participan del Colectivo Nacional. Entre los asistentes estuvieron: Ricardo Santos, de la Unión de Trabajadores de la Industria Eléctrica y Riego (UTIER); Jorge Echagaray, secretario de Prensa y Propaganda Hermandad de Empleados Excentos No Docentes (HEEND) de la Universidad de Puerto Rico (UPR); el profesor Jimmy Seale, de Asociación de Profesoras y Profesores de la UPR; Walberto Rolón, secretario de Salud y Seguridad UTIER, y el reverendo Héctor Soto, de la Iglesia Metodista.
También fueron: la exsenadora independentista María de Lourdes Santiago, Eva Ayala, presidenta de EDUCAMOS, el presidente del Colegio de Abogados, licenciado Alejandro Torres; Anamin Santiago, del Colegio de Actores y Actrices; Luis Coreano, de la Liga de Cooperativas; Ramón Fuentes, de la Federación Puertorriqueña de Trabajadores; el profesor Fernando Quiles de PROSOL-UTIER; Brenda Santos, de CREARTE; William Pérez Vega, de Poetas en Marcha; Religiosas del Instituto Altagracia de la Diócesis de Caguas, integrantes del Proyecto PESCA, de la Parroquia Divino Nino Jesús; el licenciado Cay, del proyecto social FAROS; Emilio Nieves, de UNETE; el doctor Juan José Rivera Berrios, miembro Junta Academia de Médicos Generalistas, entre otros.
El sacerdote reflexiono sobre cómo, desde hace días, veía “con el pecho apretado, cómo la violencia de los que se creen poderosos se sentaba elegante en un salón para urdir un plan injusto que habría dejado sin asidero material para la esperanza de miles y miles de familias pobres que dependen de la educación para echar sus hijos adelante. Y también veía el esfuerzo desesperado de los jóvenes que intentan por cualquier medio salvar ese asidero material de la esperanza. ¿Dónde estaba Cristo? Pues estaba con todos. Para todos y cada uno tiene un mensaje”, aseguró.
Al recordar que el lunes se conmemora el Día Internacional de los Trabajadores, Ortiz dijo que es “el día que el mundo entero recuerda a los mártires de Chicago, que fueron ahorcados por luchar por lograr la jornada laboral de ocho horas. Eso que ahora en muchos países parece algo normal, fue conseguido mediante lucha y sangre. Es bueno que los trabajadores marchen mañana. Sería mejor si marcháramos todos. Es urgente mantenernos militantes. Pero para los trabajadores cristianos, la conmemoración debe tener un sentido especial. No es el día de conmemorar cómo murieron por su lucha generosa, es el día de darnos cuenta, como los discípulos de Emaus, de que lo que en realidad conmemoramos es cómo aquella semilla sembrada con el martirio, resucitó para ayudar a hacerle justicia a millones de trabajadores”.
“Es día de pensar en que la lucha que tenemos que dar hoy contra las dictaduras de los potentados, por los derechos humanos como el derecho al trabajo, la salud, la educación y la vivienda, debe ser una lucha que ponga por delante al Cristo resucitado y trate de seguir sus enseñanzas”, concluyó el sacerdote, portavoz del colectivo nacional Todos somos Pueblo.

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