Wikileaks revela cómo espía la CIA

EL INFORME TIENE MÁS DE 7.000 PÁGINAS
Por redacción internacional

Desde el 2001, la agencia ha desarrollado métodos para hackear televisores y celulares e incluso acceder a información cifrada.

Aunque todos tenían cierta certeza de que la CIA era una suerte de órgano todopoderoso en Estados Unidos, el informe que comenzó a publicar ayer Wikileaks permite reafirmar, con pruebas específicas, cómo esa agencia se ha convertido en el Gran Hermano. El informe, titulado Año cero y con más de 7.900 páginas, muestra cómo desde 2001 la CIA se ha permitido desarrollar numerosas armas de hackeo que corren el riesgo de salirse de control.

De acuerdo con un resumen del informe, entregado por Wikileaks, la agencia tiene una red de archivos aislada, llamada Vault 7, que está compuesta por más de 8.800 documentos sobre las informaciones que captaron a través de su arsenal de hackeo. En su resumen, Wikileaks dice que la CIA perdió el control de ese arsenal de manera reciente y que quien lo posea ahora tiene “las mismas capacidades de hackeo que tiene la CIA”.

¿En qué consiste ese poder? Las revelaciones sobre la NSA, que también estuvieron a cargo de Wikileaks, dieron cuenta de un equipo entero que se dedicaba a espiar tanto a vecinos como a sospechosos de terrorismo. Este archivo es aún más amplio y menos controlado por el Gobierno. Según Wikileaks, los archivos de Vault 7 muestran que la CIA produjo hasta finales de 2016 más de mil sistemas de hackeo. Entre los cuales existen varios que permiten acceder a datos en smartphones y tabletas de Apple y otros malwares (o virus) para atacar televisores inteligentes Samsung, teléfonos Android y sistemas operativos de Windows Microsoft. Un proyecto adicional de la agencia era crear un virus para infectar y controlar los mecanismos de los autos modernos, lo que, según Wikileaks, “tiene el potencial de permitir a la CIA llevar a cabo asesinatos casi indetectables”.

Uno de los datos centrales de los informes es que entre los blancos de los ataques no hay ningún terrorista ni extremista. Se trata de aliados, empleados del Gobierno, diplomáticos nacionales o de países amigos y socios comerciales. El informe asegura, además, que los sistemas cifrados de aplicaciones como Whats App pueden ser revisados y controlados por medio de las nuevas técnicas de hackeo. Wikileaks dice: “Por tanto, la CIA puede acceder a mensajes cifrados en el momento de escritura o lectura de los mismos”.

Hay dos consecuencias precisas al notar que la CIA tiene un arsenal semejante. La primera, el peligro de que dicha red de ataques no tenga ninguna seguridad y pueda ser accedida por cualquier hacker. Es decir, que alguien por fuera de la CIA tenga control de esas herramientas sin dejar rastro. La segunda es la administración Trump: si la NSA se convirtió en un embrollo espinoso para la presidencia de Barack Obama, la CIA tendrá que darle cuentas ahora a un presidente cuyas decisiones suelen mudar según su ánimo. El informe podría dar paso a que el Senado dé una discusión necesaria sobre el control de las ciberarmas, el medio de ataque de este siglo.

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