Trump recorta la ayuda contra el sida a los niños y embarazadas más pobres de África

Un recién nacido en el hospital Rey Balduino de Dakar, capital de Senegal. ISABEL MUÑOZ

El presupuesto retira 350 millones del programa de ayuda al VIH y 1.230 millones a la investigación biomédica

Es la otra cara de la moneda. Sube el dinero para las armas y baja para los enfermos, los pobres y las investigaciones científicas. Los presupuestos de Donald Trump para el año próximo muestran, según Bloomberg, una reducción de 1.230 millones de dólares (18%) para la investigación en los prestigiosos Institutos Nacionales de Salud, y retiran 300 millones del programa de ayuda exterior a los afectados del SIDA (6%). La rebaja en este apartado es especialmente gravosa por tratarse de dinero que recae en los niños y embarazadas de los países más pobres de África. Un lugar donde cualquier oscilación en el suministro de fondos significa un camino sin retorno.

“Este recorte supone una catástrofe para millones de personas. Si se aprueba en el Congreso, perderemos décadas de progreso en la lucha contra el VIH; más personas se infectaran, enfermarán y morirán por una enfermedad prevenible. Habrá más niños huérfanos”, denunció la congresista demócrata Barbara Lee.

El programa exterior contra el VIH, denominado Pepfar, nació hace 30 años de un antiguo y solidario acuerdo entre los partidos para frenar el avance de la pandemia. Entre sus metas figura atender este año a 12,9 millones de niños, embarazadas y adultos mediante tratamiento antiretroviral. También pretende lograr en 2017 una caída del 40% en la incidencia del VIH entre adolescentes y mujeres jóvenes (de 15 a 24 años) en los 10 países subsaharianos más castigados.

Ninguna de estas cifras parece haber frenado el ansia de ahorro de Trump. La propuesta enviada por la Casa Blanca al Congreso establece que los 300 millones de dólares se conseguirán reduciendo el porcentaje de pacientes que reciban medicación y limitando el apoyo a los países “con malos resultados”. Para redondear, se retiran otros 50 millones de los fondos federales enviados a los Estados. En este caso, la tijera caerá sobre las “investigaciones y actividades preventivas menos efectivas”.

El presupuesto de Trump marca un viraje drástico frente al de Barack Obama, de un tono mucho más social. Su principal característica es el aumento del gasto en Defensa (10%), Seguridad Nacional (7%) y Veteranos (6%). El resto de las partidas sufre mermas notables. Las más profundas, en términos absolutos, corresponden a Sanidad y Servicios Sociales (pasa de 77.000 millones a 65.000 millones) y a los Programas de Desarrollo (de 38.000 millones a 27.000 millones). “Es impensable lo que puede ocurrir si esto se consuma. No podemos permitir la pérdida de nuestro liderazgo en la ayuda contra el sida a cambio de que los contratistas militares se llenen los bolsillos”, clamó Lee.

El miércoles está previsto que el secretario de Salud, Tom Price, defienda los recortes ante un comité de la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen mayoría. Las asociaciones civiles ya han anunciado movilizaciones. El futuro de cientos de miles de enfermos está en juego.

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