Temer intenta tranquilizar a los mercados de carnes brasileñas

El presidente brasileño, Michel Temer, ofrece un discurso en el Palacio de Planalto de Brasilia, el 16 de marzo de 2017

El presidente brasileño Michel Temer trataba el domingo de quitar hierro al escándalo de las carnes, que amenaza a un sector clave de la potencia latinoamericana sumida en la recesión.

El presidente brasileño, Michel Temer, ofrece un discurso en el Palacio de Planalto de Brasilia, el 16 de marzo de 2017 (AFP/Archivos | Evaristo Sa)

Temer convocó a reuniones de emergencia en Brasilia a ministros, empresarios y embajadores de los mayores mercados del primer exportador mundial de carne bovina y avícola, ante quienes alegó que los frigoríficos acusados de vender productos vencidos o averiados son apenas 21, sobre casi 5.000.

Para demostrar que no hay motivo alguno de recelo, invitó a los embajadores a cenar en una “churrascaria” (parrillada) al concluir la reunión. “Si aceptaran la invitación, nos harían muy felices”, declaró.

Por la noche, la asesoría de prensa divulgó una imagen del presidente sentado a la mesa ante un dorado trozo de “picanha”.

La Policía Federal (PF) destapó el viernes un esquema en el que inspectores sanitarios supuestamente recibían sobornos de los frigoríficos para autorizar la venta de alimentos no aptos para el consumo.

El escándalo corre el riesgo de asestar un nuevo y duro golpe al país, sumido desde hace más de dos años en la peor recesión de su historia y con sus principales constructoras involucradas en la gigantesca investigación Lava Jato, sobre sobornos en la estatal Petrobras.

Más de 30 personas fueron detenidas, tres frigoríficos fueron clausurados temporalmente y 21 se hallan bajo investigación. Entre los sospechosos figuran grupos como JBS, BFR y Peccin, pesos pesados mundiales.

“La manera como se dio la noticia pudo haber creado una preocupación muy grande, tanto en países que importan nuestra carne como en consumidores brasileños”, admitió Temer.

“Es importante destacar que, de 11.000 empleados, solo se investiga a 33 y que, de las 4.837 unidades sujetas a inspecciones, apenas hay 21 presuntamente implicadas en eventuales irregularidades. Y de esas 21, solo seis realizaron exportaciones en los últimos 60 días”, expuso.

En la reunión había 33 diplomáticos, en una demostración del poderío del sector ganadero brasileño, que exporta sus productos a más de 150 países.

Las exportaciones brasileñas de carne de pollo superaron en 2016 los 5.900 millones de dólares y las de carne bovina llegaron a 4.300 millones, según datos del Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior.

– Mercados en alerta –

El caso estalla además en momentos en que el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y la UE buscan acelerar un acuerdo de libre comercio, en el cual los países sudamericanos reclaman mayores cuotas de entrada para sus productos cárnicos.

La próxima ronda negociadora entre los dos bloques debe realizarse a fin de mes en Buenos Aires.

“Pedimos esclarecimientos completos y urgentes al Ministerio de Agricultura”, afirmó el sábado en Twitter el embajador de la UE en Brasil, Joao Cravinho.

El subsecretario de Asuntos Económicos de la cancillería brasileña, Carlos Marcio Cozendey, dijo a la AFP que “desde el punto de vista criminal, de la corrupción, es obviamente un episodio muy grave”, pero que mientras se mantenga acotado a unas pocas empresas, no debe dar pie para “cerrar los mercados injustificadamente”.

– Empresas se defienden –

Los investigadores no especificaron en qué instituciones se detectaron las irregularidades, pero afirmaron que en frigoríficos de pequeño porte se detectó el uso de “productos cancerígenos para maquillar el aspecto físico del producto averiado”.

Las multinacionales brasileñas salpicadas por el caso defendieron en grandes páginas de los principales diarios la calidad de sus productos, mientras crecía el temor de la población de encontrar alimentos en mal estado en las góndolas de los supermercados.

Además de la gigante BRF (dueña de las marcas Sadia y Perdigao), entre las empresas investigadas figura JBS, líder mundial en el mercado de carne, dueña de las marcas Big Frango, Seara Alimentos y Swift.

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