México y la UE aceleran su diálogo comercial en respuesta al proteccionismo de Trump

Bruselas y el país norteamericano acuerdan agilizar el calendario de las negociaciones

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström y el secretario de economía de México Ildefonso Guajardo en 2015. CUARTOSCURO

Con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (EE UU, México y Canadá) en el alero y el Transpacífico hecho trizas por Donald Trump, la Unión Europea y México se proponen dar un acelerón a su acuerdo de libre intercambio. El titular mexicano de economía, Ildefonso Guajardo, y la responsable de Comercio de la Unión Europea, Cecilia Malmström, han acordado este miércoles “relanzar” el diálogo con dos rondas negociadoras que se celebrarán antes del verano: una primera entre los días 3 y 7 de abril y una segunda entre 26 y 29 de junio. Además, entre ambas citas, Guajardo y Malmström se reunirán en la Ciudad de México para “hacer balance de los progresos e impulsar los avances en las negociaciones”. El propósito de estos encuentros es, según ha subrayado la Comisión Europea en un comunicado, “acelerar” el calendario de negociación sin, en ningún momento, hacer referencia explícita al factor que ha llevado a ambas partes a tomar cartas en el asunto: la llegada del magnate neoyorquino a la presidencia de la primera potencia mundial

El giro comercial de la UE hacia México tiene algo de oportunismo, algo de guiño político y también algo de humo. El anuncio de las dos próximas rondas de negociaciones para renovar el acuerdo de libre comercio entre la Unión y el país centroamericano estaba en la agenda desde el año pasado, ante las notables consecuencias del acuerdo entre la UE y Estados Unidos (el denominado TTIP, que ahora está en el congelador) sobre el pacto entre europeos y mexicanos. Bruselas quiere aprovechar el mensaje proteccionista de la Administración Trump para reforzar alianzas y buscar nuevos socios: México es el primer ejemplo de esa nueva política. “La UE se focaliza ahora en los acuerdos con países asiáticos, incluidos los que firmaron el acuerdo Transpacífico” antes de la llegada de Trump, explicaron fuentes comunitarias. Y sin embargo, a pesar del mensaje positivo que insisten en lanzar los europeos, “nadie ve la nueva política comercial provocada por las tentaciones proteccionistas de Trump como una oportunidad, sino más bien como una incomodidad y con preocupación por la importancia de las relaciones transatlánticas”, según fuentes diplomáticas.

Nada de eso aparece en las declaraciones públicas: en una declaración conjunta, Malmström y Guajardo han explicado que la Unión y México pondrán sus relaciones comerciales “a la altura del siglo XXI”. “Seremos capaces de estimular el crecimiento, mejorar la competitividad de nuestras empresas y ofrecer más opciones a los consumidores al tiempo que creamos empleo”.

Trump amenazó en su campaña con deportar a 11 millones de inmigrantes indocumentados, la mitad de ellos mexicanos. Quiere construir un muro con México. Ha amenazado a los grandes grupos de automoción por sus inversiones en México. Apuesta por revocar el acuerdo de libre comercio en América del Norte (TLCAN), y no ha dejado de dar duros golpes a la economía mexicana desde su llegada al Despacho Oval. México empieza a defenderse: tiene firmados acuerdos de libre comercio con 44 países que representan casi dos tercios del PIB global, y no tiene más remedio de reforzar los lazos con Europa si Washington cumple sus amenazas.

El acuerdo de libre intercambio UE-México está en vigor desde el año 2000, cuando los patrones del comercio mundial iban por unos derroteros muy diferentes de los actuales. “Con este proceso de modernización se pretende que el acuerdo esté al nivel de otros ambiciosos acuerdos comerciales que la UE y México han negociado recientemente”, subrayan ambas partes. En la última reunión entre los equipos negociadores, celebrada en el país latinoamericano a mediados de noviembre –apenas dos semanas después de las elecciones estadounidenses–, las autoridades europeas centraron sus propuestas para la actualización del pacto en seis grandes ejes: reglas de origen, contratación pública, medidas sanitarias y fitosanitarias, energía y materias primas, propiedad intelectual y pymes.

Según los datos de Bruselas, entre los años 2005 y 2015, el flujo anual del comercio de mercancías entre ambos bloques económicos pasó de 26 000 a 53 000 millones de euros (de 28.000 a 57.000 millones de dólares). Y desde 2000, cuando el pacto –conocido bajo las siglas TLCUEM– entró en vigor, el comercio bilateral de bienes ha crecido un 180% y las inversiones europeas en suelo mexicano se han triplicado, hasta convertir al conjunto de Estados miembros de la UE en el segundo máximo inversor en el país norteamericano.

La UE es, también, el segundo bloque económico que más productos mexicanos compra (el 5% del total), solo por detrás de EE UU (73%). El relanzamiento del diálogo comercial entre ambos bloques económicos se enmarca dentro de la estrategia de buscar socios alternativos a su vecino del norte ante las reiteradas amenazas de Donald Trump. Aunque los especialistas en cuestiones comerciales advierten de que la diversificación de la matriz exportadora de un país solo es posible en el largo plazo, todos coinciden en la necesidad de que México mire más allá de EE UU en esta nueva era. Este miércoles, Guajardo y Malmström han dado el primer paso.

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