Los demócratas eligen entre ‘establishment’ o rupturismo

Tom Perez, de origen latino y exmiembro del Gobierno Obama, y el congresista musulmán Keith Ellison son los favoritos para dirigir el Comité Nacional Demócrata

Tom Perez y Keith Ellison son los favoritos para presidir el Partido Demócrata MANDEL NGAN BRENDAN SMIALOWSKI AFP

Tom Perez, de origen latino y exmiembro del Gobierno Obama, y el congresista musulmán Keith Ellison son los favoritos para dirigir el Comité Nacional Demócrata

Hay ocho candidatos a dirigir el Partido Demócrata, que vive un proceso de introspección desde la victoria del republicano Donald Trump en las elecciones presidenciales de noviembre. Pero los problemas internos empezaron antes. En julio, la congresista Debbie Wasserman Schultz dimitió al frente del DNC tras publicar Wikileaks unos correos electrónicos internos -robados, según EE UU, por Rusia- que revelaron el intento de la cúpula del partido de boicotear la candidatura de Sanders a la Casa Blanca.

Tras el primer mes de presidencia de Trump, los demócratas se debaten entre adoptar una oposición de bloqueo frontal al republicano, como reclaman las bases y las protestas ciudadanas, o una posición más pragmática.

Todos los aspirantes a presidir el DNC coinciden en la importancia de que el partido se vuelque más sobre el terreno tras perder el voto rural y de la clase trabajadora blanca en las elecciones de noviembre. El objetivo de los demócratas es recuperar en 2018 el control de una de los dos cámaras del Congreso y de parte del poder regional que han perdido en los últimos años. La elección del nuevo líder del partido marcará las directrices ideológicas de esta nueva etapa.

Este es un repaso a los perfiles de los favoritos a presidente:

Tom Perez

Perez, de 55 años, nació en el Estado de Nueva York y es hijo de inmigrantes dominicanos. Parte con una ligera ventaja en los cálculos de los votos necesarios para dirigir el DNC. Se presenta, como hacía Clinton, como sinónimo de experiencia y defensor de los derechos sociales, pero su oposición a Trump no se nutre tanto en un discurso del miedo sino en uno de esperanza. Promete oponerse con vehemencia en los asuntos en que haya diferencias, como inmigración, pero abre la puerta a trabajar con el presidente en asuntos que puedan ser comunes, como la subida del sueldo mínimo.

Perez ha trabajado como fiscal en asuntos de derechos civiles y como secretario de Trabajo de Obama. En Maryland ha estado muy involucrado en la defensa de los derechos de los migrantes latinoamericanos. Cuenta con el apoyo de colectivos demócratas de mujeres, hispanos y mundo rural. “Tenemos éxito cuando lideramos con nuestros valores, con nuestras convicciones”, dijo el miércoles en un debate de la cadena CNN.

Keith Ellison

Ellison, de 53 años, es congresista por Minneapolis. Representa la diversidad de EE UU: en 2007 se convirtió en el primer musulmán en ser elegido para servir en el Congreso. El legislador promete una oposición más severa a Trump. En el debate de CNN, dijo que las primeras acciones del presidente alimentan de “forma legítima” un debate sobre un hipotético proceso de destitución.

Cuenta con el apoyo de Chuck Schumer, el jefe de la bancada demócrata en el Senado, y los dos referentes del ala más izquierdista del partido: los senadores Sanders y Elizabeth Warren. Ellison defiende que los demócratas impulsen una estrategia conjunta en los 50 Estados para ganar más presencia territorial frente a los republicanos.

Jaime Harrison y Pete Buttigieg

Los dos favoritos como candidatos outsider proceden de mundos distintos. Harrison, de 40 años y negro, se presenta como el candidato joven y tiene algún símil con el perfil de Obama. Es el responsable del partido en Carolina del Sur y esgrime que los demócratas se han alejado de Main Street, de los problemas del americano corriente.

Buttigieg, de 35 años, es el alcalde de South Bend, una ciudad de Indiana. Sirvió en el Ejército en Afganistán. Advierte de que los demócratas no pueden impulsar solo un discurso de malestar hacia Trump sino que deben formular una alternativa en positivo. Intenta posicionarse como la vía intermedia entre Perez y Ellison, y se presenta como el aspirante jóven y antiestablishment.

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