El fabricante chino de automóviles JAC desembarca en México en pleno ‘huracán Trump’

La firma asiática invierte 212 millones de dólares de la mano de Carlos Slim

Operarios trabajan en la cadena de montaje de Seat en Barcelona. ALBERT GARCIA

Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos, todas las miradas en México se dirigen a Oriente. A primera hora de este miércoles, la UE y el Gobierno del país norteamericano acordaron acelerar los plazos para la negociación de un nuevo marco para sus relaciones comerciales: un paso clave en plena estrategia de diversificación ante la más que previsible caída en desgracia del TLCAN. Esta tarde, las noticias llegaron por el flanco chino: el fabricante de automóviles JAC se aliará con la firma mexicana Giant Motors —participada en un 50% por el multimillonario Carlos Slim— para producir automóviles en Ciudad Sahagún (Hidalgo, 100 kilómetros al noreste de la Ciudad de México). Su desembarco supondrá una inversión de 4.400 millones de pesos (212 millones de dólares).

La entrada de JAC Motors en México es una cuestión vital en el marco de su estrategia de incrementar su presencia en todo el subcontinente: ya presente en Brasil, primera potencia regional, su llegada al Estado mexicano de Hidalgo era natural. Pero, dadas las dificultades que atraviesa la segunda economía de América Latina, lastrada por las amenazas del nuevo inquilino de la Casa Blanca, su aterrizaje se interpreta como un claro espaldarazo a México en tiempos convulsos. Y llega, además, en el sector más golpeado por las invectivas de Trump, el automovilístico, en el que ya se ha producido una retirada de envergadura hace justo un mes: la cancelación de Ford de una inversión de 1.600 millones de dólares que iba a crear 2.800 empleos en San Luis Potosí (norte).

El proyecto JAC Motors, en cambio, creará 1.000 puestos de trabajo directos y más 4.000 indirectos, según las cifras preliminares hechas públicas este miércoles. De la planta conjunta con Giant Motors saldrán cada año 40.000 vehículos, según informa El Financiero, cuya comercialización en México correrá a cargo de la japonesa Chori Company Limited. La firma china, que cotiza en Bolsa de Shanghái desde hace 16 años, ha logrado situarse en los últimos años entre los 10 mayores fabricantes de automóviles de China —su capacidad de producción asciende a un millón de unidades al año— y ha registrado uno de los crecimientos más rápidos del mercado asiático en la última década. Con una vocación claramente exportadora, vende en lugares tan dispares como Brasil, Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea o el golfo Pérsico. Su gama va desde utilitarios como el J6 hasta furgonetas como la V1 o camiones de tonelaje medio y grande. Giant Motors, por su parte, se centra en el ensamblaje de vehículos comerciales.

Pese al tamaño de ambas economías, la presencia de China en México es prácticamente testimonial: apenas el 2% de las exportaciones mexicanas acaban en el país asiático, muy lejos de Estados Unidos (73%) y Canadá (6%), y a la altura de mercados notablemente más pequeños, como el español (1,5%), el brasileño (1,3%) o el alemán (1,2%). En el lado opuesto, los productos fabricados en el gigante asiático sí han conseguido hacerse un hueco en el mercado mexicano: copan el 15% de las importaciones del país norteamericano.

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