Ecuador podría iniciar una nueva era política

El saliente presidente Rafael Correa espera que el “humanismo” de Lenín Moreno garantice la continuidad de la izquierda. FOTO AFP

Contrario a lo que se podría pensar desde el exterior, el oficialismo no necesariamente tiene garantizada en Ecuador su permanencia en el poder. Las elecciones presidenciales y legislativas a realizarse el próximo 19 de febrero son, en opinión de distintos analistas, la mejor oportunidad que ha tenido la oposición en una década para vencer a la izquierda dirigida por Rafael Correa.
El malestar ciudadano ha aumentado porque la situación económica no es la misma a la que en su momento garantizó la continuidad de Correa y su bancada, Alianza País, tanto en Ejecutivo como en Legislativo —actualmente tiene 100 escaños de 137 en la Asamblea Nacional—.
Gracias a esas fluctuaciones de la economía, pero también a medidas del gobierno en impuestos y pensiones, sectores como los empleados públicos culpan a Correa de un detrimento de su bolsillo.
Humanismo y encuestas
Tal vez consciente de ese creciente malestar, Correa se juega sus fichas en la candidatura de tal vez el personaje más “humano” y “carismático” de su bancada, el exvicepresidente Lenín Moreno.
Víctima de un atraco en 1998, el empresario del turismo y docente perdió la movilidad en sus piernas. Pero tras una larga y penosa convalecencia, ganó reconocimiento nacional al convertirse en un motivador profesional que recorrió el país haciendo conferencias que llevan un mensaje de alegría y solidaridad.
Esa visibilización se volvió internacional tras su periodo como vicepresidente (2007-2013). Moreno fue designado en diciembre de 2013 enviado especial sobre Discapacidad y Accesibilidad de Naciones Unidas, por el entonces secretario general del máximo ente mundial, Ban Ki-moon.
Ahora espera conducir los destinos de su país, tras años en que su reputación lo fue gradualmente haciendo merecedor de la confianza de la izquierda, para intentar dar continuidad a un Correa que ya no puede aspirar a su reelección.
¿Pero qué tan difícil le será lograr dicho cometido? Encuestas y expertos abren cierta posibilidad para que los favoritos a ganar la carrera rumbo a la Presidencia se vean sorpresivamente superados.
La Constitución ecuatoriana dispone que en la primera vuelta resultaría ganador un candidato si su votación es igual o mayor del 50 %, o bien si es del 40 % pero supera a su inmediato rival por al menos 10 puntos porcentuales.
Si bien Moreno gana en todas las encuestas, la más optimista (Perfiles de Opinión) lo da ganador con 35 % de los votos frente a 17 % de Guillermo Lasso (Alianza por el Cambio, liberalismo), y 14 % de Cynthia Viteri (Partido Social Cristiano, conservadurismo).
La lucha no será fácil
Así las cosas, tal como auguran expertos a EL COLOMBIANO, el oficialismo iría en ese caso a una segunda vuelta en la que podría verse enfrentado a una oposición que dejaría a un lado su fragmentación.
Para César Rodríguez, candidato a la Asamblea Nacional por el partido Fuerza Ecuador, la oposición además se está viendo fortalecida “por una situación límite de la sociedad ecuatoriana, que está agobiada por la corrupción y la ineficacia en el manejo económico del país, algo que ha significado altas tasas de desempleo y ha ahogado en impuestos a las familias. Eso es visible en encuestas, donde un 79 % de los ecuatorianos quiere un viraje”.
Teodoro Bustamante, docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), explicó que “el oficialismo le está apostando a un triunfo en primera vuelta, con una oposición fragmentada. Pero su punto débil es la pérdida nada despreciable de adhesión en la clase media. Tanto Lasso como Viteri en la oposición intentarán ser los nombres que podrían aglomerar los apoyos para una eventual segunda vuelta. Hay todavía 30 % de indecisos, lo que significa que la elección está abierta”.
“El descontento de esos sectores radica principalmente en la intervención que hizo Correa en las pensiones, lo que ha vuelto más precarias las condiciones de los jubilados”, concluyó.

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