Trump admite ‘hackeo’ ruso, pero dice que Putin no lo volverá a hacer

En su primera rueda de prensa, el magnate montó un ‘show’ en el que mandó a callar a periodistas.

Foto: Don Emmert / AFP
Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos.

Tras varios meses negándolo a capa y espada, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, reconoció el miércoles durante una explosiva rueda de prensa que Rusia sí fue responsable de la infiltración que sufrió el Partido Demócrata durante la campaña electoral que culminó con su victoria en noviembre del año pasado.

“Creo que fue Rusia (…) (Vladimir) Putin debe dejar de hacerlo. Y creo que lo hará”, sostuvo el magnate en su primer encuentro con los medios de comunicación desde que derrotó a la candidata demócrata Hillary Clinton.

Esa aceptación es relevante, pues Trump llevaba varios meses defendiendo a Putin, pese a que el cuerpo de inteligencia de EE. UU., que incluye a 17 agencias de espionaje, había responsabilizado al Kremlin por dicho ‘hackeo’.

Así mismo, su posición le estaba generando fricciones con miembros del Partido Republicano, para quienes Rusia sigue siendo el enemigo número uno, y con la comunidad de inteligencia, a la que ha menospreciado en repetidas ocasiones.

En un informe que les presentaron el viernes tanto a Trump como al presidente Obama los jefes de la CIA, la NSA, el FBI y el Director Nacional de Inteligencia, las agencias concluyeron que el interés de Rusia era perjudicar a la exsecretaria de Estado y favorecer a Trump, que durante la campaña había expresado admiración por el presidente ruso.

Pese a ello, el nuevo mandatario advirtió que si Rusia había penetrado la campaña de los demócratas, no fue para favorecerlo a él sino por el pésimo sistema de protección que utilizó ese partido para defenderse de posibles infiltraciones.

“Todo el mundo está ‘hackeando’. Lo hacen los rusos, los chinos. Y si ellos hubiesen penetrado nuestra campaña, también lo habrían filtrado. Sabemos que trataron, pero no pudieron”, dijo el mandatario antes de anunciar que una vez asuma las riendas de la Casa Blanca, ordenará a las agencias de inteligencia la elaboración de un reporte en el que ofrezcan recomendaciones para poner freno a la infiltración de instituciones en EE. UU.

Esta nueva realidad complicará el acercamiento con el Kremlin que Trump había prometido. De hecho, Rex Tillerson, designado como secretario de Estado, dijo en una de las audiencias de confirmación ante el Senado que Rusia representa una “amenaza” y que cualquier relación con Putin se debe entablar con los ojos bien abiertos.

“Han invadido Ucrania (incluyendo la anexión de Crimea) y apoyan a fuerzas sirias que están violentado de manera brutal las leyes de guerra. Nuestros aliados de la Otán, agregó Tillerson, tienen razón en estar alarmados por el resurgimiento de Rusia”.

Sigue rechazo a Clinton Aun así, Trump dio a entender que seguirá intentándolo. “Si a Putin le gusta Donald Trump, pues eso es una ventaja, no una desventaja. Yo no sé si podré entenderme con Putin, pero incluso si no puedo, ¿alguien cree que Hillary Clinton sería más dura con él que yo? Déjense de pendejadas”, dijo en un extraño juego de palabras que pareció más propio de la agria disputa con la ex primera dama que de su rol como presidente electo.

La rueda de prensa también estuvo marcada por fuertes tensiones con los medios de comunicación, especialmente con la cadena CNN. Este medio, al igual que otros en EE. UU., reportó el martes pasado que durante la reunión con las agencias de inteligencia, estas le presentaron a Trump una sinopsis de dos páginas en las que resumían información recolectada por un exagente británico que, según ellos, era de alta credibilidad.

(Lea más aquí: Trump arremete contra CNN y acusa a la cadena de dar ‘noticias falsas’)

Aunque ni CNN ni los otros medios se refirieron de manera específica a ese contenido alegando que no podían verificar la información, sí indicaron que en ellos se implicaba a Trump en negocios turbios con Rusia. Sin embargo, el portal de noticias Buzzfeed publicó las 35 páginas del documento original. Esa decisión fue cuestionada por la mayoría de medios tradicionales, incluido CNN. (Además: Rusia tendría información comprometedora de Trump)

Pelea directa con CNN

Pero Trump y sus asesores la emprendieron contra la cadena por darle espacio a lo que ellos llamaron noticias falsas y fabricadas.

En un instante de la rueda de prensa, el reportero de CNN le pidió a Trump que le diera la palabra, dado que los estaba acusando directamente. Trump, visiblemente enojado, se la negó. “No le permito una pregunta porque ustedes son noticias falsas”. Y sobre Buzzfeed, dijo que ese medio era una “pila de basura en decadencia” y que pagarían la consecuencias. Horas más tarde, las directivas de CNN le pidieron al magnate que detalle las imprecisiones a las que él se refirió en la conferencia.

El presidente electo la emprendió a su vez –y nuevamente– contra las agencias de inteligencia, a las que responsabilizó de la filtración del documento.

(Además: Rusia responde sobre informes de Trump)

“Las agencias de inteligencia no debieron haber permitido que noticias fabricadas se filtraran al público. Fue un último disparo hacia mí. ¿Acaso estamos viviendo en la Alemania nazi”, afirmó, dando a entender que su rabia está dirigida a las cabezas de estas agencias (que saldrán de sus cargos una vez él asuma la Casa Blanca) y no a las instituciones como tal.

Por otra parte, Trump anunció que presentará una nueva propuesta para el cubrimiento de salud que reemplazaría a la aprobada por el presidente Barack Obama y que se conoce como ‘Obamacare’.

Según el presidente electo, la propuesta se conocerá tan pronto el Congreso confirme a Tom Price como el nuevo secretario de Salud y los Servicios Sociales. “Lo que queremos es rechazar y reemplazar el ‘Obamacare’ casi de manera simultánea. Y lo haremos con algo que será mucho mejor”, agregó. El rechazo a tal programa ha sido el objetivo central de gran parte del Partido Republicano y una de las promesas de Trump en la campaña.

La encrucijada está en el futuro de los más de 20 millones de personas que ingresaron al sistema de salud y ahora podrían quedar desamparadas si se elimina la ley y no hay otro sistema en vigor para acogerlas.

Dos hijos controlarán todo su emporio

Donald Trump explicó que cedió el “control total” de su imperio inmobiliario a sus dos hijos varones y que eso evitará los conflictos de intereses cuando asuma como presidente.

“Mis dos hijos aquí presentes, Don (Donald Jr.) y Eric, dirigirán la compañía. La dirigirán de manera muy profesional. No discutirán más conmigo” sobre esta, dijo Trump en la conferencia en Nueva York.

La abogada Sheri Dillon dijo que se diseñó un plan para “aislar” a Trump de la gestión de sus empresas y explicó que “no se harán nuevos negocios en el exterior” mientras él esté en la Casa Blanca.

Tillerson modera algunas amenazas de campaña, pero se mostró hostil a Cuba

En su audiencia de el miércoles en el Senado, el nominado jefe de la diplomacia de Trump, el expresidente de ExxonMobil Rex Tillerson, además de buscar despejar su historia de lazos cercanos con el presidente ruso, Vladimir Putin, y asegurar que mantendrá una postura firme frente a Moscú, creyó importante que su país siga comprometido para hacer frente a las amenazas del cambio climático, un tema que a Trump lo tiene sin cuidado.

“Ningún país puede solucionar ese problema solo”, señaló Tillerson, añadiendo que era favorable a la permanencia de EE. UU. en el acuerdo de la COP21, concluido en París.

Tillerson dijo además que Trump hará una “revisión de arriba abajo” de la relación con Cuba, incluida la decisión de Obama de retirar al país de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo.

También atacó a China, advirtiendo que este no ha sido un socio confiable de EE. UU. para presionar a Corea del Norte por su programa nuclear. Pero dijo que los desacuerdos con Pekín no descartan una posible “asociación productiva” en otros asuntos.

En Oriente Próximo llamó a prestar atención a la situación en Siria e Irak y advirtió que el “islam radical representa un grave riesgo” a la seguridad en la región y el mundo.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO

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