Los musulmanes a los que Trump no ataca

Pese a su cercanía ideológica con algunas organizaciones terroristas, Arabia Saudita ha salido mucho mejor librado que otros países de mayoría musulmana, tras la llegada de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos.

Foto: AFP
El rey de Arabia Saudita, Salmán bin Abdulaziz.

Es un enigma: Donald Trump ha decidido restringir el acceso de ciudadanos de siete países de mayoría musulmana a los Estados Unidos. Y lo ha hecho con el argumento de que estos países tienen vínculos con el terrorismo yihadista. Se trata de Libia Irán, Irak, Siria, Somalia, Sudán y Yemen. Pero hay otro país de mayoría musulmana que no ha sido, siquiera, tocado por el gobierno de Donald Trump pese a su cercanía ideológica con algunas organizaciones yihadistas: Arabia Saudita. Es más: ayer el presidente Trump se comunicó con dirigentes de este país, cuna del wahabismo, una visión radical del Islam. Un hecho, por lo menos, diciente. Muestra de que, respecto a los musulmanes, Trump tiene un doble rasero.

Y es que no se trata solo de los vínculos entre Arabia Saudita y organizaciones como el Estado Islámico. Uno de los escuderos de Trump, el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani dijo en su momento que Arabia Saudita estuvo involucrada en el ataque a las Torres Gemelas. Y, como si fuera poco, este país, de por sí, es uno de los mayores violadores de derechos humanos en Medio Oriente y está muy lejos de ser una democracia. Pero a Trump esto pareciera no importarle. Y por ello no solo no ha criticado abiertamente a Arabia Saudita sino que, incluso, ha tomado medidas que han favorecido a esta monarquía. Por ejemplo: apoyando su guerra en Yemen.

Ayer, tropas estadounidenses bombardearon ese país, escenario de una guerra que ha sido promovida por Arabia Saudita. Arabia Saudita bombardea y Yemen es bombardeado y, sin embargo, es a los ciudadanos de este segundo a quienes se les impide el ingreso a Estados Unidos. En un comunicado, el gobierno estadounidense dio a conocer, a su vez, que Trump y el rey Salmán bin Abdulaziz acordaron hacerle frente a las “acciones desestabilizadoras” de Irán, el mayor enemigo de Arabia Saudita, en la región. Trump, que se ha opuesto al acuerdo nuclear con Teherán, podría terminar convertido en el escudero de Arabia Saudita en su guerra contra la Irán chiíta. De nuevo: un doble y grosero rasero.

Pero Trump no hace nada distinto a lo que han hecho los distintos gobiernos estadounidenses durante años: hacerse los de la vista gorda ante los abusos de Arabia Saudita. Por dos razones: por su petróleo y porque este país es su principal aliado en Medio Oriente. Aunque, en el caso de Trump, hay un ingrediente adicional: durante años, Trump tuvo varios negocios en Arabia Saudita y, aunque, puso punto final a ellos en diciembre pasado, estos pueden generarle otro conflicto de intereses como los tantos que ya tiene. Algo similar ocurre con el secretario de Estado, Rex Tillerson, quien durante su paso por ExxonMobil tuvo negocios en Arabia Saudita. Y ahora Tillerson es el jefe de la diplomacia estadounidense.

El gobierno estadounidense anda haciendo maromas para justificar este doble rasero. El mismo exalcalde Giuliani, un funcionario no oficial del gobierno de Donald Trump y quienacusó a Arabia Saudita de haber participado en el atentado del 11 de septiembre de 2001, salió a decir que Arabia Saudita estaba cambiando. Que no era la “vieja” Arabia Saudita. Todo para explicarle a una colaboradora de Fox News por qué este país no había sido incluido en la lista de países, de mayoría musulmana, afectados por la suspensión de visados. Ahí, como se dice, ya no saben qué mas inventar. Y queda claro que para Trump hay musulmanes buenos y musulmanes malos. Y esto no depende de sus creencias sino de la plata que tengan.

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