Los magnates critican a Trump por el veto

Decenas de protestas se despertaron en ciudades como Washington y Nueva York por el decreto de Donald Trump para impedir el ingreso de ciudadanos de siete países musulmanes. FOTO AFP

Si después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 el aumento de restricciones en los visados produjo una caída histórica en el turismo hacia Estados Unidos (EE. UU.), con la medida de Donald Trump de cerrar temporalmente la entrada al país de refugiados e inmigrantes de siete países de mayoría musulmana, los efectos podrían ser aún más drásticos.
A Steven Tananbaum, experto en economía internacional del Consejo de Relaciones Exteriores (CFR), un centro de pensamiento norteamericano, le preocupa que no solo el turismo siga en descenso, sino que las cadenas de suministro sean interrumpidas y las empresas estadounidenses que dependen de la mano de obra extranjera queden en desventaja.
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De hecho, el experto hizo un estimado de los posibles impactos del decreto y los hallazgos fueron “sorprendentes”, según publicó en su blog del CFR. Primero, la pérdida directa de gastos debido a las restricciones a los viajes de los países musulmanes podría oscilar entre 14.000 y 30.000 millones de dólares por año, mientras la suma de efectos indirectos aumenta este rango a entre 31.000 y 66.000 millones de dólares. Entretanto, la pérdida de puestos de trabajo podría ascender a entre 50.600 y 132.000 millones de dólares.
Por ello, las cabezas de grandes empresas de EE. UU. se unieron contra el decreto, que ya ha causado fuertes caídas bursátiles.
“Para que seamos exitosos, nuestros hombres y mujeres deben reflejar la diversidad de las comunidades y de las culturas en las que operamos”, dijo Lloyd Blankfein, director general de Goldman Sachs. “No apoyamos esta decisión o cualquier otra que está en contra de los valores que mantiene la compañía”, sostuvo el director general de Ford, Mark Fields, en un comunicado. “Apple no existiría sin la inmigración”, añadió Tim Cook, máximo responsable de Apple. “Vivimos tiempos sin precedentes en los que se está poniendo en duda el sueño americano que nos obliga a posicionarnos y a no permanecer callados ante la incertidumbre que despiertan las medidas de la nueva Administración”, afirmó el CEO de Starbucks, Howard Schultz.
Echarle leña al fuego
El discurso islamofóbico y xenofóbico de Trump no solo toca la economía, sino la seguridad de EE. UU. De acuerdo con Hasan Turk, politólogo experto en Medio Oriente, aunque la medida procura contener el terrorismo, es probable que genere el efecto contrario.
“Trump solo le está echando más leña al fuego. Al aumentar el mensaje de odio, despierta el rechazo de los grupos terroristas y les da más argumentos para atacar a Estados Unidos”, explica, y agrega que las relaciones del magnate con Asia y África estarán entorpecidas en los próximos cuatro años, ya que si solo en Reino Unido más de un millón de ciudadanos firmaron una petición para solicitar al Gobierno que impida (mediante votación en el Parlamento) una visita oficial del presidente estadounidense, no imagina cuál pueda ser la reacción en los países con mayorías musulmanas.
En esa medida, María Teresa Palacios, experta en derechos humanos de la Universidad del Rosario, opina que la comunidad internacional deberá dar un mensaje firme en contra de la xenofobia y la discriminación. “No se puede discriminar por un motivos internacionalmente prohibidos como lo son la orientación religiosa y el origen nacional, esto transgrede elementales normas que hacen parte del núcleo duro de protección del Derecho Internacional de los Derechos Humanos”, destaca.
A Palacios le preocupa que “infortunadamente” dentro del ámbito soberano de sus competencias, el presidente Trump podrá adoptar legítimamente medidas “lamentables” como la de los inmigrantes. Así las cosas, continúa la experta, puede ser mantenida por mucho tiempo.
“Lo que realmente debe preocupar es que un país que predica el respeto por los derechos humanos y se ha abanderado a lo largo de las últimas décadas del postulado de lucha contra la presión, hoy desconozca el programa de recepción de refugiados concertado hace algún tiempo”, concluye Palacios, para quien la medida desconoce la propia historia de EE. UU., un país que lleva en sus venas una mixtura
de nacionalidades.

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