La policía turca lanza una gran operación para detener al terrorista de la discoteca

Familiares de uno de los fallecidos, en el funeral. REUTERS
MARGA ZAMBRANA Estambul 986
39 muertos y 69 heridos tras el ataque a tiros de un hombre en un local a orillas del Bósforo, donde 500 personas celebraban el Año Nuevo. El atacante abandonó el arma en la sala y hay indicios sobre su identidad, según las autoridades. Dieciséis de los muertos son extranjeros. Hay 69 heridos

El año 2017 ha empezado en Turquía con una nueva matanza. Un atacante entró en torno a la 1.15 de la madrugada, hora local (23.15 en la España peninsular) en la elitista sala de fiestas Reina en Estambul, junto al Bósforo, y asesinó con un arma de largo alcance a 39 personas, entre ellos 16 extranjeros, según el ministro del Interior, Suleyman Soylu. Al menos otras 69 resultaron heridas. El terrorista logró huir y abandonó el arma en la discoteca, según ha informado este domingo por su parte el primer ministro turco, Binali Yildirim, quien ha señalado que “no es cierto” que el terrorista fuera vestido de Santa Claus, como se afirmó en un inicio, y ha añadido que la policía ya tiene unos primeros indicios sobre su posible identidad. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha manifestado que se trata de un ataque “atroz”, que persigue “destruir la moral de la nación y crear el caos”. Las autoridades turcas han lanzado una gran operación policial para dar caza al autor de la matanza.

“Un terrorista abatió a un policía que controlaba la puerta principal con un arma de largo alcance y mató a un civil antes de acceder a la sala y atacar a personas inocentes”, había explicado antes el gobernador de la metrópolis turca, Vasip Sahin, citado por la agencia oficial Anatolia. El gobernador añadió que se trata de un nuevo atentado terrorista, el vigésimo que ha sufrido Turquía en el último año, que ha dejado casi 200 muertos a manos de distintos grupos terroristas.

“Por desgracia, el atacante disparó de forma cruel y despiadada contra personas inocentes que estaban celebrando el Año Nuevo y disfrutando”, agregó Sahin. En el momento del atentado había más de 500 personas en la sala de fiestas, según la cadena de televisión privada NTV. Numerosos asistentes saltaron a las gélidas aguas del Bósforo para salvar sus vidas. Al menos 15 de las víctimas son extranjeras, entre ellas, según va trascendiendo de las labores de identificación, ciudadanos de origen árabe con nacionalidades saudí, marroquí, libia y libanesa. No hay constancia por el momento de españoles entre los muertos.

El Reina es un bar exclusivo donde acuden famosos y la élite secular turca, por lo que las medidas de seguridad suelen ser estrictas, pero en esta ocasión fallaron. “Dispararon a todos con armas automáticas, eran tres o cuatro, dispararon en la cabeza a todos los que estaban vivos”, señaló uno de los heridos, ingresado en el hospital del vecino distrito de Sisli, a la agencia turca de noticias Dogan. El gobernador no informó del destino del asaltante. La zona fue acordonada de inmediato y sólo se permitió el acceso a las ambulancias.

Las autoridades turcas habían cancelado varios festejos públicos por el año nuevo debido al alto riesgo de ataques terroristas, que se ha intensificado por la ofensiva de Ankara en la ciudad siria de Al-Bab, uno de los enclaves del Estado Islámico (ISIS). Sólo en Estambul, unos 17.000 policías fueron desplegados, algunos precisamente disfrazados de Santa Claus o vendedores callejeros, para prevenir ataques, según la agencia Anatolia.

Fuentes de seguridad consultadas por EL PAÍS indicaron que este nuevo ataque contra la élite liberal turca es característico del ISIS, y coincide con un nuevo mensaje del líder del grupo radical islamista, Abu Bakr al-Baghdadi, publicado la semana pasada, para atacar objetivos en Turquía.

Observadores independientes señalan también que las autoridades religiosas turcas habían prohibido celebrar el año nuevo por no ser una festividad musulmana. A mediados de diciembre, un policía fuera de servicio asesinó al embajador ruso en Ankara clamando venganza por las víctimas de Alepo, en Siria, aunque ningún grupo ha reivindicado este acto. En vísperas de Navidad, el Estado Islámico publicó un vídeo de dos soldados turcos quemados vivos que ha sido censurado por las autoridades turcas. Un periodista del Wall Street Journal en Turquía que compartió en Twitter imágenes gráficas fue detenido por supuesta divulgación de propaganda terrorista.

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