La pelea de Trump con servicio de inteligencia le puede salir muy cara

En el Congreso, particularmente entre republicanos, las agencias cuentan con alta credibilidad.

Foto: Mandel Ngan / AFP
Donald Trump visitó la sede de la CIA y dijo que estaba un 1.000 por ciento con sus miembros.

Si algo ha dejado claro Donald Trump es su disposición a enfrascarse en peleas con cualquiera que lo desafíe. De todas ninguna sorprende, y es tan trascendental como la que viene librando con el aparato de inteligencia de su país.

A comienzos de este mes, las agencias de seguridad les presentaron a Trump y al expresidente Obama un informe en el que no solo llegaban a la conclusión de que Rusia sí tuvo participación en el ‘hackeo’ al Partido Demócrata en plena campaña electoral para perjudicarlo, sino que además Rusia tendría información comprometedora sobre el magnate, y de allí su ‘debilidad’ frente a Putin.

Como respuesta, Trump trapeó el piso con las agencias y las comparó con el régimen nazi en Alemania.

En el Congreso, por el contrario, la credibilidad de las agencias es muy alta, particularmente entre los republicanos, que ordenaron una pesquisa legislativa para llegar al fondo del asunto.

Y un sector de su círculo interno cree que se trata de una cacería de brujas, pues las cabezas de las agencias de inteligencia –como corresponde– fueron nombradas por Obama.

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El presidente ya nombró al congresista Mike Pompeo como nuevo director de la CIA y de paso empezó a componer la maltrecha relación.

“No hay nadie que tenga una mejor consideración de la comunidad de inteligencia que Donald Trump”, dijo ayer el mandatario durante su primera visita oficial a las instalaciones de la CIA, donde prometió apoyo total.

La pregunta es si los agentes de inteligencia podrán olvidar el enfrentamiento, pues hay sectores que no le perdonan el hecho de que los haya desacreditado solo para defender su legitimidad política.

De acuerdo con el excongresista Mike Rogers, quien durante años trabajó en la Comisión de Inteligencia en la Cámara de Representantes, las conclusiones de las agencias no fueron caprichos de sus directores sino producto de un arduo trabajo. “Muchas de estas personas podrían verse desmotivadas para seguir en las agencias en este ambiente y pasar al sector privado”, dijo. Así mismo, agentes que colaboran con Estados Unidos en todo el mundo podrían frenar su cooperación.

Pero con Trump nunca se sabe. Antes que bajar la retórica, está mostrando su interés en eliminar la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI), una estructura que se formó tras los atentados del 11-S para integrar a las 16 agencias de inteligencia.

A juicio de Trump, porque tiene mucho poder. Pero para otros es la manera de ponerlos en cintura y a marchar a su propio ritmo.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO

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