Así funcionó el espionaje orquestado por Rusia a favor de Donald Trump

EE UU asegura que la campaña se sirvió del trabajo de los hackers, las redes sociales y Wikileaks

El presidente ruso se dirige a los ciudadanos en su mensaje de Año Nuevo. M. K. AFP

El informe elaborado por seis agencias de inteligencia de Estados Unidos es un documento sin precedentes que atribuye al presidente ruso Vladímir Putin la orden de desarrollar una campaña para erosionar las instituciones democráticas norteamericanas “para ayudar al presidente electo Donald Trump desacreditando a la secretaria [Hillary] Clinton”. Por motivos de seguridad, las 25 páginas no detallan ni las herramientas ni las fuentes exactas que han permitido a EE UU realizar tal acusación, pero sí explican en qué consistió la estrategia rusa.

Los servicios de inteligencia estadounidenses aseguran que la campaña duró varios meses, “evolucionó a lo largo de las elecciones”, cambió “cuando los rusos consideraron que la secretaria Clinton podía ganar, para centrarse en perjudicar a su futura presidencia” —varios “blogueros del Kremlin” empezaron a promover la etiqueta #DemocracyRIP la misma noche electoral. La estrategia se apoyó en herramientas que van desde ataques informáticos, publicación de noticias falsas en medios afiliados al gobierno ruso hasta el pago a personas por escribir y difundir esos mensajes en las redes sociales.

EE UU asegura que la organización Wikileaks cumplió un papel significativo en esta estrategia coordinada al publicar la información obtenida gracias a las intromisiones rusas y que Putin tenía “una preferencia clara” hacia Trump y que buscaba “denigrar a Clinton y perjudicar sus opciones de victoria y su potencial presidencia”. Aunque la influencia rusa no llegó al recuento de votos, la inteligencia estadounidense afirma que “obtuvieron y mantuvieron acceso a las redes informáticas de los colegios electorales locales y estatales”.

El documento carece de datos técnicos, pero hace referencia a detalles explicados anteriormente en otro informe elaborado por el FBI. En él se describe la estructura de los ciberataques que violaron las redes, entre otros, del Comité Nacional del Partido Demócrata (DNC), que albergaba entonces información de la campaña presidencial de Clinton, y cómo lo lograron a través de un mecanismo conocido como “phishing”.

Las agencias de inteligencia aseguran “con gran confianza” que el servicio secreto militar ruso creó una identidad online llamada Guccifer 2.0 y la página web DCLeaks.com para publicar los correos interceptados al jefe de la campaña demócrata, John Podesta. Éstos habían sido obtenidos por un método sencillo: los hackers enviaron un correo electrónico a más de 1000 personas que tienen acceso a la red informática demócrata, entre los que se encontraba Podesta, y en el que les pedían que cambiasen su contraseña.

La víctima, una vez que pinchaba en el enlace indicado, era redirigida a una página con la apariencia exacta del sistema oficial que empleaba esta organización, para que no sospecharan de su autenticidad, pero que estaba alojada en los servidores de los servicios secretos de Moscú. Al introducir la contraseña, la información quedaba guardada automáticamente en la red creada por los rusos, que podían consultar todos los datos internos como un usuario más. Según EE UU, los hackers conservaron ese acceso durante 11 meses, hasta junio de 2016.

Los servicios de inteligencia rusos, posteriormente, “enviaron el material que obtuvieron del DNC y otros políticos demócratas a Wikileaks”, que forma parte del otro eje de esta campaña. Moscú eligió esta organización “por su autoproclamada reputación de veracidad”, para después publicar en medios como la televisión RT y en redes sociales, con el objetivo de difundir al máximo tanto los datos de sus víctimas como la información falsa que elaboraron sobre Clinton y su círculo más cercano.

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