El regalo que Obama le deja a Trump

obama-cnn(CNNMoney) – El presidente de EE.UU. Barack Obama le está dejando al presidente electo Donald Trump un regalo de bienvenida: una economía muy buena.

La tasa de desempleo está en su nivel más bajo desde 2007.

Los precios de las viviendas volvieron a sus máximos históricos.

El crecimiento tiene ritmo. La economía se expandió a una tasa anual de 3,2% de julio a septiembre.

Incluso la clase media está (finalmente) beneficiándose de aumentos de salarios.

“El presidente Trump realmente está heredando una economía muy sólida”, dijo Kevin Hassett, economista del grupo conservador American Enterprise Institute en CNBC el viernes.

La “economía Obama” se merece una calificación “B o B+”, dice Paul Ashworth, economista jefe en Capital Economics.

Calificando la economía de Obama

No obtiene una A, pero la economía ciertamente es mejor que cuando Obama llegó a la Oficina Oval en 2009. En ese entonces, el país estaba en medio de una profunda crisis financiera y una recesión. El primer mes en que Obama asumió el cargo, casi 800.000 estadounidenses perdieron sus trabajos.

Obama cree que no ha recibido el suficiente crédito por el gran cambio económico.

“Quien diga que la economía de Estados Unidos está en declive está diciendo ficción”, dijo Obama este año.

El desempleo ha caído dramáticamente de 10% a solo 4.6%. Estados Unidos ha sumado más de over 11 millones de nuevos empleos desde que Obama asumió la presidencia.

Trump apunta a quienes quedaron relegados en la recuperación económica

Trump ha dicho varias veces que la tasa de desempleo en “un chiste” y un “engaño”. No está claro si cambiará el mensaje cuando asuma la presidencia. En ese momento podrá darse crédito por mantener la tasa de desempleo abajo, o hacer que descienda aún más.

Por ahora, Trump sigue diciendo que la gestión económica de Obama es terrible.

“Las compañías ya no se van a ir de Estados Unidos sin consecuencias”, dijo Trump en un discurso en una fábrica de Carrier en Indianapolis, Indiana. “Estamos perdiendo mucho”.

Aunque la contratación aumentó bajo el mandato de Obama —2014 y 2015 fueron los mejores años de crecimiento económico desde finales de los años 90— las ganancias han provenido en su mayoría del llamado “sector de servicios” no en producción o en trabajos de cuello azul, los obreros.

“Hay personas a las que les está yendo muy bien y a otras a punto de la muerte. Y hay demasiados en el medio”, dice Mark Hamrick, analista económico principal de Bankrate.com.

En este momento Estados Unidos tiene 54.000 trabajos en producción menos que hace un año, según el Departamento de Trabajo.

Trump intenta enfatizar en esa caído. Él y el vicepresidente electo Mike Pence negociaron un acuerdo con Carrier para mantener 1.000 puestos de trabajo en Indiana. Algunos de esos empleos se habrían ido a México.

El equipo de Obama dice que 1.000 trabajos son pocos comparados con los 178.000 sumados solo en noviembre. Fue el mes número 74 consecutivo en que hubo aumento de empleos bajo el mandato de Obama.

¿Trump puede hacerlo mejor?

Trump y su nuevo equipo de asesores económicos prometen impulsar el crecimiento de EE.UU. Dicen que pueden llevarlo hasta el 4%, mucho más fuerte que en los años recientes en que la economía ha crecido solo 2%.

La pregunta es cómo.

Trump quiere grandes recortes de impuestos para negocios y personas. Además planea recortar las regulaciones y gastar más en vías y puentes.

Wall Street le ha dado su aprobación a esos planes. El mercado accionario llegó a niveles récord en noviembre después de que Trump ganó la presidencia y la confianza del consumidor también se disparó tras la victoria.

El gran problema para Trump

Solo hay un lío: la economía de EE.UU. tiene menos potencial de crecimiento ahora que en el pasado, argumenta el economista Ashworth.

Los dos factores claves que impulsan el crecimiento económico son: más personas están entrando a la fuerza de trabajo y los trabajadores están siendo más productivos en sus empleos.

En este momento, Estados Unidos tiene una población en envejecimiento y poco apetito para que haya más inmigración, así que es difícil ver más trabajadores fluyendo a los empleos. A Trump le gusta decir que 94 millones de estadounidenses están sin empleo y necesitando trabajo, pero eso no es cierto. Esa cifra incluye a retirados, estudiantes y quienes han optado por no trabajar para poder cuidar a su familia.

En realidad, alrededor de 2,1 millones de personas perdieron sus empleos en años recientes y parecen haber dejado de buscar. Son los desempleados ocultos. Darles empleos no será sencillo pues muchos trabajos hoy en día exigen destrezas especializadas.

La gran esperanza de Trump es aumentar la productividad al motivar a los negocios a invertir más en sus fábricas, en investigación y en los trabajadores. La inversión en negocios ha sido una de las partes que le han faltado a la recuperación.

“No estamos aún ahí, pero hemos hecho un progreso considerable”, dice Ashworth.

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