Obama se vuelca en la campaña de Clinton para movilizar a sus votantes

A una semana de las elecciones, inicia una gira de cuatro días ante el avance de Trump en las encuestas

El presidente Obama en un evento reciente en Florida. SUSAN WALSH AP

El presidente Obama en un evento reciente en Florida. SUSAN WALSH AP

A una semana de las elecciones que escogerán a su sucesor, el presidente Barack Obama inicia este martes una gira de cuatro días de campaña para la candidata demócrata Hillary Clinton. Llega en un momento de nerviosismo demócrata ante el avance en las encuestas del republicano Donald Trump. En el promedio de sondeos, la ventaja de la demócrata se ha reducido de 5 puntos a 2,2 desde la semana pasada, cuando el FBI reabrió el caso de los emails de Clinton. El objetivo de Obama es movilizar a los votantes negros y latinos que impulsaron su llegada a la Casa Blanca.

El demócrata Obama participa este martes en un mitin a favor de Clinton en Ohio. El miércoles y el viernes visitará Carolina del Norte. Y el jueves estará en Florida. Los tres son Estados clave en que Clinton y Trump están igualados. Quien gana un Estado se lleva todos sus votos electorales. El candidato que alcanza los 270 votos, de los 538 en juego, se impone en las elecciones.

El presidente presenta a Clinton como su heredera ante la amenaza de Trump, que supone una enmienda a la totalidad a la era Obama. Pero para garantizarse la victoria, Clinton necesita movilizar a la coalición que apoyó a Obama en las elecciones de 2008 y 2012: una amalgama de voto joven y urbano junto al de las minorías negra y latina. Los datos preliminares en algunos Estados apuntan a un descenso del apoyo afroamericano a los demócratas.

Trump ha tratado de disuadir el voto negro al acusar a los demócratas de aprovecharse de ese colectivo. Y dibujar un paisaje apocalíptico de violencia en las comunidades afroamericanas que él promete combatir con ley y orden. El republicano confía en ganar las elecciones gracias a un descenso de la participación de las minorías y una alta movilización del voto blanco y de conservadores situados en el extremo ideológico que no suelen votar.

Pero para alcanzar la presidencia suele ser imprescindible el apoyo de moderados indecisos. Muchos se sienten incómodos ante los exabruptos de Trump y su enfrentamiento con el establishment republicano. Trump confía en convencerlos a tiempo antes del próximo martes y en conquistar Estados tradicionalmente demócratas.

El candidato visitó este martes Wisconsin, donde ganó Obama en 2008 y 2012. Y en Pensilvania, trató de proyectar una imagen presidencialista al pronunciar un discurso en contra de la reforma sanitaria de Obama, un anatema para las bases conservadoras.

La tormenta política por la nueva investigación del FBI a los correos electrónicos de Clinton ha alterado los papeles en la campaña. La demócrata está a la defensiva y trata de recuperar el relato, lo que le impide presentar su visión de futuro como pretendía hacer antes del anuncio del FBI el viernes cuando su victoria electoral parecía casi asegurada. Ya no es Trump el que tiene que responder por sus polémicas. El republicano intenta proyectar una imagen de seriedad y evitar errores.

En este escenario, las encuestas se han igualado. Una encuesta de The Washington Post y la cadena ABC daba incluso este martes una leve ventaja a Trump sobre Clinton, 46 a 45%. Pero Trump tiene otras desventajas. En la recta final de la campaña, Clinton cuenta con el apoyo de Obama y de las figuras demócratas. Mientras que Trump está solo con su familia y su candidato a la vicepresidencia, Mike Pence, sin el respaldo de la plana mayor republicana.

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.