Obama embiste a Trump con los sondeos al rojo

La ventaja de Clinton en las encuestas se reduce y el presidente endurece su mensaje contra el magnate en un mitin en Miami: “Aseguraos de que este hombre incapaz no llegue a ser presidente”

Obama en el rally por Clinton en Florida. AL DIAZ AP

Obama en el rally por Clinton en Florida. AL DIAZ AP

Los sondeos se aprietan y Barack Obama empuña su lanza a favor de Hillary Clinton. Esta mañana en Miami, a cinco días de las elecciones, ha desplegado ante un público universitario su retórica más incisiva contra Donald Trump: “Cada uno de vosotros esta perfectamente preparado para asegurarse con su voto de que este hombre perfectamente incapaz no llegue a ser presidente”.

“Él no puede escuchar que lo abucheáis, pero puede escuchar vuestro voto”, dijo en la Florida International University rodeado de jóvenes entusiasmados. El presidente de EE UU apareció en el estrado como una estrella de rock, vitoreado y con cientos de teléfonos elevándose hacia él como girasoles. Poniendo su carisma al servicio de Clinton, recapituló los dislates de Trump en campaña con un tono combinado de seriedad y burla: “A lo mejor no es tan rico como dice, pero se ha pasado años sin pagar impuestos”.
Los números se aprietan en la cuenta atrás para el día D, martes 8 de noviembre. La ventaja de Clinton a nivel nacional ha bajado de los cuatro puntos de la semana pasada a menos de dos, según la media de sondeos de Real Clear Politics, y roza el empate en Florida, un Estado con un peso electoral decisivo y en el que los potenciales demócrata y republicano están siempre a la par: “Si ganamos Florida, ganamos las elecciones”, ha afirmado Obama.

Trump, al que la aritmética electoral sólo le da posibilidades de ganar si vence en Florida, a diferencia de Clinton, con un abanico de combinaciones mayor, también está poniendo toda la carne en el asador de la península del sol. El miércoles estuvo en tres ciudades de la zona y hoy ha dado un mitin en Jacksonville. Desde allí el magnate saludó la llegada de Obama al campo de batalla: “Veo el Air Force One en Miami. ¿Por qué está en campaña en vez de creando empleos?”, tuiteó.

El candidato republicano, que ha construido su campaña gracias a su estruendoso gancho mediático, ha ganado aire en el instante en que se ha visto algo retirado de los focos, orientados desde hace días a la polémica investigación del FBI sobre los correos enviados por Clinton como secretaria de Estado.

En Florida –“mi segunda casa”, suele decir Trump por sus negocios allí– algunas proyecciones lo sitúan por delante. Pero en un estado que hizo presidente a George W. Bush por 537 votos más que Al Gore y que Obama ganó en 2012 ante Mitt Romney por menos de un punto, será imposible saber nada hasta la noche del martes. “Va a ser sumamente apretado. Cualquier margen a favor de uno u otro va a ser decisivo”, afirma Frank Mora, experto electoral de la Florida International University.

Obama es muy consciente de que Florida puede proyectar o cortar su legado y ante los estudiantes subrayó con solemnidad la particular responsabilidad del estado: “No te equivoques Florida. Todo el progreso que hemos logrado lo podemos tirar por la ventana si no ganamos estas elecciones”.

Dentro de Florida, el voto hispano puede dictar sentencia. Engloba un 18% de su registro electoral y guarda dos llaves maestras: el electorado puertorriqueño, de clara inclinación demócrata, y el cubanoamericano, dividido entre su republicanismo tradicional y el balanceo demócrata de las generaciones más jóvenes.

Sondeos de última hora indican que Trump estaría ganando terreno entre los cubanos. De ser así, podría tener que ver con su apuesta de las últimas semanas por un discurso de mano dura con el régimen cubano, dirigido a reanimar el voto anticastrista frente al deshielo con La Habana emprendido por Obama.

Pero los números del voto por adelantado (en marcha en Florida desde la semana pasada) señalan un aumento sustancial del voto puertorriqueño, reforzado en los últimos años por la nueva ola de emigración a Florida causada por la profunda crisis económica de la isla. A la hora del recuento, la balanza presidencial podría verse inclinada a un lado u otro por un cálido soplo del Caribe.

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