NOVENARIO

banner-comunicadospor Israel Roldán

No ha terminado el novenario al Partido Popular Democrático y ya comenzó la intriga. Los buitres, aves de rapiña, comenzaron a pelear por los residuos del cadáver. Por algo se dice que en la política no hay lealtades y que ésta no tiene entraña.

Hace unos días escribí que la señora alcaldesa de la capital se iba a posicionar como la heredera del trono popular. Señalé que iban a olvidar el sacrificio de Bernier como olvidaron las prédicas de Muñoz y de Hernández Colón. No pensé que iba a ser tan rápido. Pensé que iban a tener el decoro y la prudencia de esperar, al menos, que pasara el período navideño antes de comenzar la guerra intestina.

En una entrevista con el periodista Benjamín Torres Gotay de El Nuevo Día, la alcaldesa se auto proclama la líder del PPD, llama a una alianza de “los que no creen en la anexión de Puerto Rico a Estados Unidos (la estadidad), y pide que el PPD más que un partido sea un movimiento. Lo que más me llamó la atención fue como se refirió a Bernier, le preguntaron si visualizaba a Bernier como líder del PPD. Notemos que no le preguntaron si visualizaba a Bernier como el líder, la pregunta fue simplemente como líder, o sea como uno más. Cito su respuesta,” Creo que David y su familia merecen la dignidad de un periodo de transición.” La traducción es darle un corto tiempo para que se vaya.

Luego dijo, “Lo importante es que se dé una transición donde la persona que esté a la cabeza esté más interesado o interesada en mover el partido, en hacer un movimiento, que en colocarse de cara a las próximas elecciones. David no es así.” La traducción es que ella es la persona indicada a dirigir el PPD.

La alcaldesa tiene una forma bien peculiar de agradecer el sacrificio de Bernier. Si él no hubiese aceptado ser el candidato a la gobernación por el PPD, la derrota de los populares hubiese sido desastrosa.

Lo que ha dicho la alcaldesa deja claro su conocimiento y adhesión a la doctrina formulada por el filósofo y político italiano Nicolás Maquiavelo. Aunque Maquiavelo nunca usó la frase el fin justifica los medios, la misma resume propiamente su doctrina.

El maquiavelismo es el arte de la traición. En la política es la regla dorada de muchos. Para la alcaldesa de San Juan, más que doctrina es su credo, es su religión.

Bernier entró en la jungla de la política, no sé si aprendió que, distinto al deporte su peor enemigo no es el adversario y sí el que come de su plato.

ET TU BRUTE?

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