Liberarán por primera vez en el Bosque estatal de Maricao a 31 cotorras puertorriqueñas

(Foto Jan P. Zegarra)

(Foto Jan P. Zegarra)

MARICAO  — En lo que representa un nuevo paso de avance en el esfuerzo por aumentar la población de la cotorra puertorriqueña para sacarla de la lista de especies en peligro de extinción, el miércoles, 30 de noviembre, jefes de agencias estatales y federales, junto a biólogos, liberarán por primera vez en el Bosque estatal de Maricao a 31 de estas aves para que se reproduzcan y establezcan su nuevo hogar en estado silvestre.

Así lo anunciaron el martes, el secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), Nelson Santiago Marrero; la directora del Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre para la Región Sureste, Cindy Dohner; y el director regional de Recursos Biológicos y Físicos del Servicio Forestal federal (USFS), Robert Trujillo.

“Tenemos muy altas expectativas con esta primera liberación de cotorras en el Bosque estatal de Maricao, donde sabemos que hay las condiciones propicias para que habiten y se reproduzcan exitosamente. Maricao reúne tres condiciones que lo hacen único entre los bosques de Puerto Rico: el clima, el suelo y es hábitat de especies endémicas y en peligro de extinción entre las que se encuentran la boa, diferentes especies de coquíes y aves como el guabairo y ahora la cotorra puertorriqueña. La alianza que hemos creado entre el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales, el Servicio federal de Pesca y Vida Silvestre y el Servicio Forestal Federal redundará en beneficio de nuestra ave, que sabemos algún volverá a surcar nuestro cielo, así como de la biodiversidad en nuestra isla”, expresó Santiago Marrero en declaraciones escritas.

Con esta liberación, el Bosque estatal de Maricao se convierte en el tercer lugar donde la cotorra puertorriqueña habita y vuela libremente como lo hacen en El Bosque Nacional El Yunque, en Luquillo; y el Bosque Estatal de Río Abajo, entre Utuado y Arecibo.

La liberación en Maricao se efectuará a un año de que las cotorras fueran trasladadas a una jaula de vuelo ubicada en esa área natural protegida del DRNA, en donde además se encuentra el vivero de peces. Durante ese periodo de tiempo, las cotorras fueron entrenadas para vivir en la vida silvestre. Esto conllevó, alimentarlas con frutas naturales de las que encontrarán en el bosque, enseñarlas a reconocer a los depredadores naturales y a maximizar su condición física en la jaula de vuelo.

Las cotorras que serán liberadas cargan transmisores que fueron instalados previamente con el propósito de que se acostumbren a llevarlas en sus cuellos y a su peso. El transmisor ayudará a los biólogos a localizarlas, saber cuánta distancia vuelan, y permitirá obtener datos sobre dispersión, supervivencia y adaptación al hábitat.

Para aumentar las posibilidades de supervivencia de la cotorra puertorriqueña, los biólogos colocaron nidos artificiales en todo el bosque y monitorearán los nidos naturales en los árboles. También tomarán medidas de control con los depredadores y especies que compiten con nuestra iguaca, como le llamaban los taínos. Simultáneamente, monitorearán el tamaño de la población silvestre, su reproducción y continuarán entrenando a otras que se encuentran en cautiverio para una futura liberación.

La jaula de liberación será abierta a las 6:15 de la mañana por Santiago Marrero, Dohner y Trujillo, quienes presenciarán el momento de la salida de las cotorras junto a unas 25 personas adicionales que estarán escondidas en una carpa camuflada para evitar asustar a las aves.

Por su parte, Dohner manifestó “la reintroducción de la cotorra puertorriqueña en el Bosque de Maricao es el comienzo de un nuevo capítulo en la historia del Programa de Recuperación de la Cotorra Puertorriqueña. La cotorra puertorriqueña es una especie endémica de Puerto Rico, y es la única cotorra nativa de los Estados Unidos. Este momento se vuelve más significativo cuando nos damos cuenta de que tomó más de 40 años llegar hasta donde nos encontramos, y que a este esfuerzo de conservación y protección se han unido generaciones de científicos y profesionales”.

Mientras, Trujillo señaló “el Bosque Estatal de Maricao está rodeado de terrenos privados con plantaciones de café abandonadas que se han convertido en bosques secundarios. Muchos de los propietarios de estos terrenos tienen acuerdos de conservación con el Programa de Bosques Auxiliares del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales y el Programa para la Custodia de Bosques Privados que el Instituto Internacional de Dasonomía Tropical del Servicio Forestal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos maneja junto a nuestra agencia. Se espera que estas tierras privadas proporcionen una conexión no solo paisajista sino de desplazamiento de nuestra cotorra a través de otras áreas boscosas importantes, como el Bosque Estatal de Susúa, el Bosque Estatal de Guilarte, las regiones boscosas de la Cordillera Central y la región Kárstica”.

Durante los tiempos precolombinos, la cotorra puertorriqueña abundaba, sin embargo, a través de los años, la deforestación, la depredación, las enfermedades y la caza furtiva llevaron casi al borde de la extinción.

Para la década de los ‘70, los polluelos y los huevos fueron capturados de la naturaleza con el fin de comenzar un esfuerzo de colaboración entre las agencias estatales y federales para lograr la recuperación de la población de la cotorra puertorriqueña. Hoy día, la población se estima en más de 500 aves en cautiverio y libres que se distribuyen entre el Bosque Nacional El Yunque, el Bosque Estatal Río Abajo y el Bosque estatal de Maricao.

Al finalizar el anuncio, los jefes de agencias firmaron un acuerdo de colaboración para la protección de esta especie en peligro de extinción.

Los funcionarios exhortaron a los visitantes y residentes de los municipios adyacentes al bosque a estar atentos a cualquier avistamiento y notificarlo al 787-888-1810 extensión 5535. Recomendaron guardar distancia y no intentar capturarla, ya que de hacerlo, la persona infringiría las leyes estatales y federales que protegen esta especie. Al momento de notificar el avistamiento, la persona deberá proveer información sobre la ciudad y lugar donde se observó la cotorra, cuántas fueron observadas y si lleva una antena o un cilindro en el cuello.

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