El FBI, de nuevo protagonista de las presidenciales de Estados Unidos

A dos días de elecciones, 30 millones de personas ya votaron. Según analistas, ‘el daño está hecho’.

Foto: Gary Cameron / Reuters James Comey, como director del FBI, causó una tormenta política al decir que reabría la inv

Foto: Gary Cameron / Reuters
James Comey, como director del FBI, causó una tormenta política al decir que reabría la inv

Como si le faltarán más sorpresas a las elecciones presidenciales en Estados Unidos, el FBI soltó una nueva este domingo al confirmar que no existe evidencia alguna para procesar criminalmente a Hillary Clinton por el uso de un servidor privado para manejar sus correos electrónicos cuando era Secretaria de Estado.

“Basado en la revisión, no hemos cambiado nuestra conclusión expresada en julio”, dijo el director del FBI, James Comey, haciendo referencia a su decisión de hace cuatro meses cuando archivó la pesquisa contra Clinton alegando que si bien había sido “descuidada” por usar un servidor privado para manejar temas delicados, su conducta no era criminal ni ameritaba la apertura de un proceso en su contra.

Hace 10 días, cuando ya la candidata demócrata parecía tener el camino despejado hacia la Casa Blanca, Comey, en un acto con muy pocos precedentes para comparar, le envió una carta al Congreso en la que le informaba sobre su intención de revisar una serie de nuevos correos electrónicos que podían estar atados a esa investigación.

La noticia cayó como una bomba pues revivió un incidente que le ha costado sangre a Clinton en esta campaña (por su imagen de poco confiable) y le dio nuevas municiones a Donald Trump que desde entonces no ha dejado de golpearla. Diciendo, incluso, que elegirla –con esa pesquisa pendiente– podría generar una crisis constitucional y hasta un juicio de destitución en su contra.

En buena parte, la mayoría de expertos atribuye a esa noticia la caída de Clinton en la mayoría de encuestas donde de llevar entre 5 y 7 puntos de ventaja ha pasado a un virtual empate con el magnate neoyorquino.

“Siempre supimos que nada iba a alterar la decisión de julio y ahora Comey lo ha confirmado”, dijo en tono prudente Brian Fallon, portavoz de Clinton.

Pero entre los demócratas la ira es inmensa y muchos creen que Comey, un republicano, intentó favorecer a Trump y le hizo un daño a Clinton que podría ser irreparable si le cuesta la Oficina Oval.

Y ya hasta se habla de una ‘mano oscura’ merodeando la política estadounidense que recuerda a Edgar Hoover, el mítico y polémico exdirector de esta agencia al que se le atribuyen infinidad de conspiraciones. “Lo inexplicable no es que Comey decidiera revisar nueva evidencia. Lo inexplicable es que lo haya soltado a menos de dos semanas de las elecciones presidenciales y sin determinar si quiera si hay algo en los correos electrónicos que amerite una reapertura de la investigación”, afirma Adam Serwe, editor y analista político en ‘The Atlantic’.

En particular porque existen claras normas en el ordenamiento de EE. UU. que prohíben a las agencias del estado inmiscuirse en asuntos políticos y porque el propio departamento de Justicia, el órgano bajo el que opera el FBI, le recomendó no hacer públicos esos correos hasta no tener más información.

Tres exfiscales de EE.UU., uno de ellos republicano y la actual cabeza del Departamento, Loretta Lynch, dijeron luego que Comey había cometido un “error garrafal” al enviar esa primera carta. Y en una comunicación reciente 30 ex fiscales federales, republicanos y demócratas, se fueron lanza en ristre contra el director:

“Como fiscales siempre enfrentamos acusaciones contra candidatos en todas las elecciones. Es importante no comentar sobre una investigación pendiente en vísperas de elecciones porque se corre el riesgo de que el proceso sea manipulado con fines políticos”.

“Además, fiscales e investigadores deben tener gran cuidado de ni siquiera reconocer su existencia antes de llegar a una conclusión. La reputación de una persona no se puede reparar incluso si luego se determina que la persona era totalmente inocente”, escriben los ex funcionarios en la carta.

Más casos

Y no ha sido solo eso. La agencia, en otro acto que dejó aún más confusión, reveló la semana pasada los expedientes sobre una investigación que se hizo en el 2001 relacionada al perdón presidencial que ofreció el expresidente Bill Clinton a Marc Rich, un criminal de cuello blanco condenado en varias ocasiones por evasión de impuestos. Un caso de hace 15 años que el FBI archivó por falta de méritos, pero que salpica agua sucia sobre los Clinton.

(Además: Obama critica acción del FBI en indagaciones sobre correos de Clinton)

Así mismo, el FBI habría filtrado al ‘Wall Street Journal’ información según la cual agentes en Nueva York estaban frustrados pues no se les había dejado avanzar en investigaciones contra la Fundación Clinton (a la que Trump acusa de varios crímenes), y que el mismo Comey (según el ‘New York Times’) se había opuesto a revelar que Rusia era la responsable del espionaje contra el partido demócrata que condujo a la filtración de miles de correos electrónicos privados que dejaron muy mal parada a la campaña de Hillary.

Dada la aparente cercanía de Trump con el presidente Vladimir Putin, Comey alegó que eso podía influir en las elecciones. Ambos casos fueron denunciados por los demócratas para demostrar el sesgo del FBI y su director.

Algunos sostienen que Comey debió tener motivos de peso y quiso asegurarse de que el Congreso –y el público– estuvieran al tanto del hallazgo de los correos electrónicos antes de tomar una decisión y no después, cuando ya podía ser demasiado tarde.

Pero es allí, de acuerdo con Serwe, donde radica el problema más grave.

“Es inconcebible –dice el analista– que algunos en el FBI no se hayan sentido atados por las reglas del Departamento de Justicia que prohíben la revelación de información con impacto político a días de unas elecciones. Eso lo que demuestra es que en la Agencia todavía existe esa cultura de desechar las limitaciones que se les han impuesto a su poder cuando alguien decide que el interés nacional es superior y está de por medio. Y eso es muy peligroso”.

Aunque el reversazo de Comey le ayudará a Clinton en estos dos últimos días, es muy probable que sus acciones tengan algún costo pues ya al menos unos 30 millones de estadounidenses votaron anticipadamente asumiendo que el FBI investigaba a Clinton.

Comey, en todo caso, ha salido quemado de este incidente y su renuncia podría ser inminente.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO

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