Estados Unidos se abstiene por primera vez en la votación de la ONU contra el embargo a Cuba

Con esta decisión, Obama consolida un poco más la normalización de relaciones con La Habana

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power DON EMMERT AFP)

La embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Samantha Power DON EMMERT AFP)

Estados Unidos dio este miércoles otro paso más hacia la normalización de relaciones con Cuba al abstenerse, por primera vez, en la votación que cada año desde 1991 celebra Naciones Unidas para condenar el embargo contra la isla. El levantamiento del “bloqueo”, como lo llama La Habana, es para Cuba condición indispensable para completar el acercamiento iniciado por los presidentes Barack Obama y Raúl Castro hace ahora casi dos años, pero la palabra final la tiene el Congreso en Washington.

Hace 25 años que la Asamblea General de la ONU se reúne para votar la resolución “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”. Hasta hoy, Washington siempre votó “no”. Israel, el fiel aliado de EE UU en esta votación, también se abstuvo esta vez, por lo que la resolución fue aprobada con 191 votos a favor, ninguno en contra y solo dos abstenciones.

La embajadora estadounidense ante la ONU, Samantha Power, confirmó poco antes del debate en la sede de Naciones Unidas en Nueva York la decisión de su gobierno. El asesor de Obama Ben Rhodes, uno de los artífices de la normalización de relaciones, explicó el gesto indicando que “no hay motivo para votar para defender una política fracasada a la que nos oponemos”.

Desde que La Habana y Washington iniciaran su acercamiento, el 17 de diciembre de 2014, Obama ha pedido insistentemente el levantamiento del embargo comercial contra Cuba impuesto hace más de medio siglo. Pero aunque ha usado sus poderes ejecutivos para limitar lo máximo posible su impacto, el fin del embargo solo está en manos de un Congreso que por ahora se niega a dar el paso definitivo para la normalización de relaciones.

La razón para ello es, sobre todo, un puñado de congresistas y senadores que rechazan cualquier acercamiento a la isla gobernada por los hermanos Castro y que acusan a Obama de hacer “concesiones” a un gobierno que no da señales de democratizarse.

Así lo criticó nada más conocerse la votación el senador por Florida Marco Rubio, de origen cubano y uno de los más fervientes opositores a la normalización de relaciones con La Habana. “No es sorprendente que la ONU apoye concesiones económicas al régimen de Castro, pero es una vergüenza que el Gobierno de Obama se niegue a cumplir la ley estadounidense e ignore la voluntad de los estadounidenses ante un foro internacional que a menudo da voz y legitimidad a los adversarios de EE UU”, lamentó Rubio, que se juega su reelección el 8 de noviembre.

La embajadora Power rechazó que la abstención de EE UU suponga una condonación de las políticas y prácticas del Gobierno cubano. “Nos preocupan profundamente las graves violaciones de derechos humanos que el Gobierno cubano continúa cometiendo con impunidad contra su propio pueblo”, aseguró.

Hace tiempo que se esperaba el gesto dado ahora por EE UU y que Cuba se apresuró a celebrar como una “victoria extraordinaria e histórica”. El año pasado, en la primera votación en la ONU desde la normalización de relaciones, y apenas tres meses después de que se reabrieran las embajadas en Washington y La Habana, el Gobierno de Obama se echó atrás en el último momento y votó una vez más en contra de la resolución, al considerar que esta no reflejaba el “espíritu de compromiso” de las negociaciones bilaterales.

Pero ahora a Obama no le quedan ni tres meses en la Casa Blanca y le urge consolidar uno de sus principales logros en política exterior. La abstención en la ONU se produce de hecho menos de dos semanas después de que Obama, que en marzo se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar Cuba en casi un siglo, lanzara una directiva presidencial que marca la nueva política de Washington hacia La Habana y con la que el demócrata intenta blindar la normalización diplomática más allá de su mandato.

Los aspirantes a sucederlo en la Casa Blanca, la demócrata Hillary Clinton y el republicano Donald Trump, llevan días haciendo campaña en Florida, uno de los Estados clave y en los que el voto cubano tiene gran peso. Mientras que Clinton ha prometido continuar la normalización de relaciones Trump, que inicialmente no era contrario a hablar con La Habana, ahora promete revertir todas las medidas de Obama que han flexibilizado el embargo. El martes, el magnate hizo un acto de campaña en la Pequeña Habana en Miami, en una de las sedes de los veteranos del desembarco de Bahía de Cochinos, la invasión frustrada de Cuba auspiciada por la CIA (1961).

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