China lanza la misión tripulada más larga de su historia

Dos astronautas permanecerán un mes en órbita en el laboratorio espacial Tiangong 2

Lanzamiento de la nave Shenzhou 11, a bordo del cohete Larga Marca 2F. ATLAS

Lanzamiento de la nave Shenzhou 11, a bordo del cohete Larga Marca 2F. ATLAS

China lanzó con éxito este lunes un cohete con dos astronautas en el marco de su sexta misión espacial tripulada y la más larga de su historia. A las 7.30 hora local, como estaba previsto, el cohete Larga Marcha 2F, con la nave Shenzhou-11 a bordo, despegó desde el centro de lanzamientos de Jiuquan, en el desierto de Gobi. Apenas trece minutos después la cápsula entró en órbita y en dos días se acoplará al laboratorio espacial Tiangong 2, donde los astronautas pasarán 30 días antes de volver a la Tierra.

“El Shenzhou-11 está en su órbita determinada según el plan original. Los paneles solares se han desplegado correctamente. Los tripulantes se encuentran bien. Por lo tanto, la puesta en órbita de la misión ha sido todo un éxito”, aseguró el general Zhang Youxia del Ejército chino tras el lanzamiento, según la televisión estatal CCTV. La misión es clave para el ambicioso programa espacial del país, que busca construir y operar una estación propia en el año 2022. China no participa en el desarrollo de la Estación Espacial Internacional porque el congreso estadounidense prohibió a la NASA trabajar con el gigante asiático por cuestiones de seguridad nacional. A pesar de estar gestionado por los militares, Pekín asegura que su programa espacial responde exclusivamente a fines pacíficos.

Los dos astronautas a bordo, Jing Haipeng y Chen Dong, pasarán en total 33 días en órbita terrestre (dos para acoplarse al módulo, treinta en su interior y uno para volver a la Tierra), más del doble de los quince días de duración de la última misión espacial, lanzada en 2013. Este es el tercer viaje de Jing, de 49 años, mientras que para Cheng, de 37, es la primera. El objetivo de los dos astronautas será, una vez este miércoles lleguen al Tiangong 2, comprobar el buen funcionamiento del laboratorio espacial que se lanzó hace apenas un mes. También se llevaran a cabo “experimentos en el ámbito de la medicina y las tecnologías espaciales”, según informaron los medios estatales chinos.

Con la puesta en órbita de la nave Shenzhou 11, China culmina un año intenso en su carrera espacial, con una veintena de lanzamientos. Además de la puesta en órbita de estos dos astronautas y del laboratorio espacial, el país ha puesto en órbita satélites para estudiar la materia oscura, los agujeros negros o la comunicación cuántica. Paralelamente a la puesta en marcha de una estación espacial propia, el gigante asiático tiene planes de nuevas misiones a la Luna y a Marte. Está previsto que en 2018 una sonda despegue hacia la cara oculta de la Luna (el hemisferio que no es observable desde la Tierra) con el objetivo de traer muestras para ser examinadas, mientras que a mediados de 2020 se prevé lanzar otra que trataría de llegar al planeta rojo para estudiar su atmósfera y superficie. En torno al año 2025, China aspira a enviar una misión tripulada a la Luna.

Se estima que el gigante asiático invierte cada año unos 5.500 millones de euros en su programa espacial, aún lejos del presupuesto que destina Estados Unidos. Avanzar en este campo es una prioridad para las autoridades chinas, que aspiran a situar al país como uno de los referentes mundiales en la exploración del espacio tras décadas de competición entre Estados Unidos y Rusia.

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