Al menos 18 muertos en una noche de motines carcelarios en Brasil

Los enfrentamientos comenzaron a la hora de la visita por una disputa entre dos bandas en el norte del Los enfrentamientos comenzaron a la hora de la visita por una disputa entre dos bandas en el norte del país

El techo del penal de Cascavel, al sur de Brasil, en otro motín en 2014. AFP

El techo del penal de Cascavel, al sur de Brasil, en otro motín en 2014. AFP

Un enfrentamiento entre dos grupos rivales de una cárcel al norte de Brasil se ha saldado con al menos 10 muertos, algunos de los cuales fueron decapitados y otros, quemados vivos. Las autoridades sospechan que el incidente, ya uno de los episodios más sangrientos del sistema penitenciario del Estado de Roraima (en la Amazonía, fronterizo con Venezuela y Guyana) se debe al fin de un acuerdo de paz entre las facciones enemistadas. Con esto también explican que, horas después y en un Estado un poco más al sur, otros dos grupos de presos de Porto Velho (Rondônia) también se pelearan. Allí murieron ocho de esos reclusos.

Según el secretario de Justicia de Roraima, Uziel Castro, todo comenzó la tarde del domingo 16 de octubre, a la hora de las visitas de la Penitenciaría Agrícola de Monte Cristo, en la ciudad de Boa Vista. Los reos del pabellón 14 invadieron el ala 12 —donde se encuentran los miembros de una banda rival— y retuvieron a unos 50 familiares, la mayoría mujeres, que estaban de visita. La esposa de un interno ha relatado al canal de noticias G1 que los presos estaban armados con cuchillos y palos de madera. Otros testigos hablan de atornilladores. En declaraciones al diario local Folha de Boa Vista, otra esposa contaba que los problemas de convivencia entre los dos grupos eran inevitables. “Esta prisión es un desastre. Ya habíamos dicho que hay que separar a los presos, pero los tienen en el mismo sitio. Al poco, solo se oían gritos y el ruido de disparos. En esas paredes están nuestros hijos, esposos, padres y hermanos. No desesperamos”.

Los presos exigían que un juez viniera a escuchar sus peticiones. Quien acudió en su lugar fueron 80 efectivos del Batallón de Operaciones Policiales Especiales, que evitaron que el grupo siguiera invadiendo otras alas de la prisión. Al caer la noche, el comandante del Batallón, el capitán Falkner, anunciaba que habían liberado a todos los rehenes.

Según Folha, los bandos enfrentados fueron las bandas de narcotraficantes Comando Vermelho, que tiene su base principal en Río de Janeiro, y Primer Comando da Capital, que opera en São Paulo. Las autoridades sospechan que el acuerdo que permitía la convivencia entre ambos ha perdido vigencia.

Motín similar en Rondônia

Horas después, la cárcel Ênio dos Santos Pinheiro, en Porto Velho (en el Estado de Rondônia, oeste) vivía un enfrentamiento similar entre dos grupos. Ocho presos murieron, según las autoridades, asfixiados por humo resultante del fuego que habían provocado en una de las celdas. “El motín comenzó al alba”, según informa el director de la prisión, Jobson Bandeira, en declaraciones a G1. “Las dos facciones empezaron a pelearse e incendiaron una de las celdas. Fue el humo de un colchón lo que les mató”.

Los sindicatos han aprovechado para recordar que el verdadero culpable son las deficiencias del sistema penintenciario brasileño que alberga, según cálculos de la secretaría de Justicia en 2014, a 622.000 personas (en su mayoría varones y de raza negra). “Por desgracia, esto solo refleja el desinterés del Gobierno”, denuncia Joana D’Arc Moura, vicepresidenta del Sindicato de Agentes Penitenciarios da Roraima. “No hay equipamiento de seguridad, el personal es insuficiente para prestar servicio y los agentes trabajan más allá de sus propios límites”.

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