Aunque EE. UU. se inclina por Clinton, todavía hay lugar para las sorpresas

image_content_26989222_20160921203455Los resultados favorables de la Convención Demócrata, a finales de julio, y los comentarios desatinados de Donald Trump contra los padres de Humayun Khan, capitán del ejército de Estados Unidos de origen musulmán, definieron una tendencia en la encuestas electorales de Estados Unidos que parecía irrebatible.

Entonces, Hillary Clinton se lanzó al ruedo por la Casa Blanca con 10 puntos de ventaja sobre su contrincante republicano, desacreditado por líderes de todo el mundo y desatinado en muchos de sus comentarios. No obstante, el último mes ha estado repleto coyunturas que, dependiendo del clima de la opinión pública, han fluctuado a favor de uno o del otro.

La neumonía de Clinton y el hecho de que Trump por fin aceptara la nacionalidad estadounidense de Barack Obama son apenas dos de los últimos, el hecho es que de una ventaja de dos dígitos, la demócrata pasó a tener solo uno, dos o máximo tres puntos sobre el oponente.

Ni siquiera parece haber sido demasiado crucial que el magnate cubano-estadounidenseMike Fernández, quien ha apoyado históricamente al Partido Republicano, instara a los latinos a votar contra Donald Trump y anunciara una donación de dos millones de dólares a la campaña de Clinton, ni que el expresidente republicano de EE. UU., George H. W. Bush, diera pistas de que votará por la aspirante demócrata, según dijo Kathleen Kennedy.

Elecciones volátiles
De hecho, el sondeo de Real Clear Politics le da una victoria por solo un punto porcentual; otro de la cadena de CBS y el New York Times muestra a Clinton con solo dos puntos más, e incluso si la competencia incluye a los aspirantes de los terceros partidos, ambos candidatos quedan empatados con 42 % de apoyo electoral.

La reciente encuesta, de la U. Monmouth, muestra que Clinton mantiene una ventaja de cinco puntos sobre Trump en Florida, y el 54 % de los votantes de ese estado creen que el cambio de opinión del aspirante republicano sobre el origen del actual presidente, fue hecho por razones políticas.

No obstante, y aunque quisiera creer que esa tendencia continuará, para Arlene Tickner, internacionalista de la Universidad de Los Andes, “se trata de una elección muy volátil, y dado que ambos candidatos gozan de tan altos niveles de favorabilidad, pueden ser pasos en falso, hechos coyunturales o dificultades las que definan estas elecciones”.

A lo anterior, según Andrés Molano, internacionalista de la Universidad del Rosario, se suma el hecho de que hay estados críticos donde no está garantizado el triunfo de ninguno de los dos, y es probable que sean los indecisos los que definan los resultados de los comicios. “Por el lado de Clinton, hay necesidad de atraer a votantes independientes, y en cuanto a Trump, si bien su arraigo dice que son hombres blancos, llegar a este punto significa que arrastra a otros sectores del electorado que deberá afianzar”.

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