Semana de remezón en la campaña de Donald Trump

Cambios en su gabinete buscan recorte respecto a Clinton, que lo supera con comodidad.

Foto: AFP Según un sondeo de NBC News/Survey Monkey conocido este martes, la candidata demóc

Foto: AFP
Según un sondeo de NBC News/Survey Monkey conocido este martes, la candidata demóc

La renuncia este viernes de Paul Manafort como director de la campaña del candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, se dio en una semana en la que el magnate decidió dar timonazos para corregir el rumbo de su aspiración a la Casa Blanca.

En el más reciente promedio de encuestas calculado por RealClearPolitics, su rival demócrata, la ex secretaria de Estado Hillary Clinton, lo aventaja por seis puntos porcentuales (47 por ciento contra 41) y, según los analistas políticos, Trump no ha podido ampliar el alcance de su discurso más allá de los blancos de clase media.

Con los nombramientos de Stephen Bannon como jefe ejecutivo y Kellyanne Conway como directora del personal de la campaña, el cargo de Manafort pasó a un segundo plano.

Tal parece que con estos cambios Trump quiso jugar una doble carta. Con la primera, puso como jefe de debate a un “luchador callejero” como Bannon, presidente ejecutivo de la página web conservadora Breitbart News, con lo que pretendería mantener el tono desafiante e hiriente que lo ha caracterizado.

Con la segunda, dejó en manos de Conway la toma de decisiones inherentes al equipo de campaña para concentrarse en las estrategias contra Clinton.

La renuncia de Manafort fue aceptada por Trump sin ofrecer más explicaciones, pero le agradeció “su trabajo guiándonos a través del proceso de los delegados y la convención”. Manafort fue decisivo en las negociaciones con una cúpula del Partido Republicano que no estaba totalmente convencida de respaldar a Trump.

Una persona cercana a la campaña dijo que el candidato estaba inconforme con Manafort por varios motivos.
Eric Trump, hijo de Donald, dejó entrever que las intervenciones públicas poco favorables de Manafort habían tenido su precio. “Creo que mi padre no quería verse distraído por cosas con las que Paul tiene que lidiar”, dijo.

La salida de este cabildero y consultor político del redil de Trump también coincidió con cuestionamientos que surgieron por un trabajo previo para el partido político de Viktor Yanukovich, exlíder ucraniano respaldado por Rusia.

Un legislador ucraniano ofreció este viernes más detalles de lo que dijo eran pagos a Manafort por trece millones de dólares por parte del partido de Yanukovich.

En un comunicado publicado a principios de semana, Manafort negó las acusaciones, que aparecieron por vez primera el lunes en The New York Times.

Preocupación

La caída de Trump en las encuestas luego de las convenciones ha dado lugar a una disminución significativa de las expectativas de victorias republicanas en candidaturas al Senado, que también se juegan lo suyo el 8 de noviembre.

Las predicciones de Cook Political Report, publicación no suscrita a partido alguno, auguran que los republicanos perderán ante los demócratas por lo menos cinco escaños en la renovación parcial de la Cámara Alta estadounidense.

Jennifer Duffy, analista de ese medio, aseguró a la agencia Bloomberg que el partido de Trump estaría cerca de perder de cuatro a seis escaños. Los demócratas necesitan apenas cinco para asegurarse la mayoría, pero serían cuatro si resulta elegida Clinton, puesto que su candidato a vicepresidente, Tim Kaine, sería el presidente del Senado.

La dura realidad para los candidatos republicanos de menos peso que van a someter sus nombres a consideración en noviembre es que la campaña de Trump puede estarlos arrastrando hacia el abismo y, a pesar de los movimientos hechos por el magnate, estén urgidos por algunos de sus estrategas a distanciarse por su propio bien de él. Las constantes peleas de Trump con varios sectores, entre los que incluyó recientemente a la prensa, no son, para muchos, una buena estrategia.

REUTERS / BLOOMBERG

Los comentarios para este artículo han sido cerrados.