Puerto Rico: ¿La mejor mano de obra del mundo?

Por: José Santiago Gabrielini – Especial para Diario de Puerto Rico

José Santiago Gabrielini

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La verdad del caso es que por alguna extraña razón o por el síndrome de compensación del colonizado, el espejo donde nos miramos nos dice lo que queremos escuchar. ¿En qué cosa Puerto Rico no es el mejor? Somos los mejores en casi todo, y somos entre todo eso “la mejor mano de obra del mundo”. Al menos eso hemos escuchado por todos lados, aunque nadie sustenta los estudios y las fuentes que sostienen esa aseveración, que todos, a conveniencia compran y repiten con el dedo índice hacia arriba.

Pero yo me puse a reflexionar sobre eso y llegué a la conclusión que para ser “la mejor mano de obra del mundo”, pues debemos ser la mejor fuerza laboral del mundo y/o la gente más trabajadora del mundo, y de hecho la más responsable. A no ser que se trate de la mera capacidad de hacer lo que no se hace, o porque algunos hablan inglés o porque tenemos un IQ genéticamente más desarrollado que el resto del mundo. Y un ego aún más desarrollado por cierto. Le voy a contar la experiencia de un reclutador en una pequeña empresa en Puerto Rico.

Este individuo, un buen conocido mio, está a cargo de revisar los resumes de los candidatos a diferentes plazas y se tropieza con que una inmensa mayoría de los puertorriqueños envían resumes sin estar cualificados para lo que solicitan o ni saben a donde los envían. Sí, así como lo oye. A los que están cualificados, ni saben de qué se trata la llamada que se les hace, porque le enviaron resumes a todo lo que se llamaba empleo, siguiendo el consejo enseñado por sus padres y abuelos: “tu envíale a todo el mundo y después escoges el mejor cuando te llamen”. O sea, copy paste send, copy paste send… Y le responden que sí a todo durante la llamada inicial del empleador. Luego hacen cita para entrevista y muchas veces ni se presentan a la cita, sin excusarse y sin importarle que le dieron toda la información suya a ese potencial empleador.

Los que son aceptados, e inician el trabajo, que no es fregando platos ni limpiando pozos sépticos – que no deja de ser digno – no salen de los clasificados buscando el trabajo ideal, ese de ensueño, el que llevan buscando años y a veces décadas, desde el tiempo en que los empleos abundaban. A muchos que vienen del servicio público, es decir empleados de gobierno, se les hace muy difícil adaptarse a la industria privada, por las malas mañas que cogieron allí, donde cuatro de una brigada de seis velan y dos trabajan. En la industria privada se mide al empleado por su producción, en el gobierno por el partido al que pertenece y la influencia del que lo colocó. Amén de cuántos votos pierdo si te despido como te mereces.

Eso tampoco exime a la industria privada boricua del siguiente patrón: Llego entre 15 minutos y media hora tarde en la mañana y a las 10:00 AM me estoy bebiendo el segundo o tercer café de la cafeterita que puso el desgraciado jefe. A las 11:00AM mis compañeros y yo estamos discutiendo qué ordenamos para el almuerzo en la guagüita de la esquina que nos hizo llegar el menú, o lo busco en Facebook, y ‘by the way’, le doy un chequeíto a los mensajes y comentarios de mis amigos. A las 11:40AM ya casi es almuerzo y doy por terminado lo que estoy haciendo, porque me voy de lunch. Se me ocurre que en esa hora puedo resolver algo importante para mi, por lo que mejor recojo la comida que ordené y me la como en el camino o cuando llegue a la oficina a la 1:15PM, otros 15 minutos tarde. ¡Ahora es que vamos a trabajar de verdad! Atiendo par de clientes, doy dos vueltas por los pasillos bien dinámico, hablo con la compañera del problema que tiene en su casa, contesto cuatro textos que me entraron al celular sin que me vea el jefe, voy al baño por tercera vez en el día, miro el teléfono y son las 3:30PM.¡Como pasa el tiempo! Ya casi es hora de salir… ¿Mi mujer habrá pagado la factura que le dije o tendré que hacerlo yo? Sí, porque si es así tengo que salir al menos media hora antes…

La mejor mano de obra del mundo no tiene nación, la mejor mano de obra del mundo es la que respeta el tiempo del empleador, que es la base bajo la cual cobra los días 15, y la oportunidad que se le ha brindado de llevar alimento a su casa. Que cuida su empleo, que no lo arriesga con personalismos, que no está buscando lo malo que tiene su jefe, sino las virtudes que tiene la empresa, así sea el gobierno, y se preocupa por hacerlo mejor, por hacer la diferencia, aunque eso le cueste el rechazo de muchos compañeros. La medalla de la mejor mano de obra del mundo se carga individualmente. Y no dudo que usted sea una de esas manos.

El autor: Es periodista, investigador jurídico y autor de varios libros en el campo del manejo y resolución de conflictos. Está certificado en Análisis de Conflictos del United States Institute of Peace y en Mantenimiento de la Paz y Resolución de Conflictos Internacionales del Instituto de Adiestramiento e Investigación de las Naciones Unidas. El pasado artículo está basado en su opinión personal y no en un diagnóstico o informe en su campo profesional.

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